El 2022 y la visión para la Alianza

Stephen Coertze, director ejecutivo

En las primeras semanas de cada año es común que el líder de una organización hable sobre su visión para los próximos meses. La Alianza nunca ha establecido una visión independiente o individual para un año específico con relación a lo que queremos lograr. Sin embargo, todos compartimos la misma declaración de visión: personas, comunidades y naciones transformadas por el amor y la Palabra de Dios, expresada en sus idiomas y culturas. Así que, por más que no diré nada nuevo hoy, me gustaría dedicar un momento para explicar de qué forma nosotros, como Alianza, podemos enfocar y expresar en el 2022 la visión que compartimos.

Hemos identificado tres áreas principales de enfoque: la traducción de la Biblia, los factores que influyen en el movimiento de traducción de la Biblia y la colaboración. Abordaré brevemente cada uno.

La traducción de la Biblia

Por supuesto, este sigue siendo el centro de nuestra visión: hacer que las Escrituras estén disponibles en todos los idiomas que las necesiten. Parte de nuestro enfoque sigue siendo la competencia técnica en el proceso de traducir las Escrituras de un idioma a otro, lo que da como resultado un texto preciso, claro y provechoso. Cabe señalar aquí que la Alianza, representada por el Equipo de Liderazgo de la Alianza (ELA), no hace traducciones. Brindamos una formación sólida en las misiones y ayudamos a que esté disponible para los traductores que trabajan con sus lenguas maternas y para los expatriados, quienes luego podrán capacitar a otros.

La consultoría sigue siendo otra área de enfoque, ya que trabajamos para despejar obstáculos. La Alianza ayuda a nuestras organizaciones a reconocer a los consultores y a comprender los requisitos y las cualidades necesarias para el proceso de consultoría. Pero también hacemos preguntas como: «Aparte de las verificaciones al final del proceso de traducción, ¿hay otros espacios en la traducción de la Biblia donde los consultores entren en juego? ¿Cuál es el potencial de ayudar a las iglesias a reclutar y a capacitar consultores? ¿Quién podría aliviar parte de la presión que gira en torno a la revisión final de la consultoría?»

La Alianza sirve como catalizador para la traducción de todas las Escrituras, también conocida como «el cierre de la brecha del Antiguo Testamento». Ciertamente no impulsamos este movimiento, pero conectamos a las personas y organizaciones que sí lo hacen, y eso les da la capacidad para hacerlo.

Continuaremos participando y ayudando desde donde podamos en cuestión de productos multimodales en traducción. Se están llevando a cabo muchas iniciativas. Por ejemplo, a medida que organizaciones como Wycliffe Australia (entre otras) desarrollan programas para ser utilizados en la traducción para sordos, pueden conectarse con otras organizaciones para discutir iniciativas y compartir recursos. Si es necesario, la Alianza puede colaborar en posibilitar tales conexiones. O pensemos en la traducción oral de la Biblia. Algo que hemos aprendido es que la traducción oral y la consultoría no pueden llevarse a cabo de la misma manera que las traducciones escritas. Entonces, a medida que vemos que más y más personas ingresan a este espacio, ayudamos a ampliar esas conversaciones y a unir a los participantes.

Esos temas representan el lado técnico del enfoque en la traducción de la Biblia. También hay una pregunta cada vez más compleja: ¿quién participa? La participación de la Iglesia es crucial, no solo en el sentido técnico de traducir la Biblia con la Iglesia, sino también de traducir la Biblia para la Iglesia (veremos esto más a fondo en la edición del próximo mes de Caminando juntos).

No podemos hablar de una Iglesia completamente funcional si no podemos hablar de la Iglesia y de la Biblia en el mismo idioma. Como Alianza, necesitamos entender y discutir el rol de la Iglesia en el proceso de traducción de la Biblia y en los programas relacionados con ella. Además, seguiremos comprometiéndonos con la Iglesia para entender su lugar en la misión y para que las organizaciones de la Alianza tengan una mejor comprensión de cómo nos relacionamos con la Iglesia.

Respecto a quién participa en la traducción de la Biblia, surge otra pregunta: ¿cómo será la relación laboral entre los traductores locales y los expatriados en el futuro? Los sentimientos con relación a esto van desde la incertidumbre hasta la ansiedad. Quiero dejar en claro que los expatriados aún se sienten bienvenidos y necesarios en lo que respecta a la traducción de la Biblia. Dios ha dado dones a su Iglesia de forma global, no solo en ciertas regiones; y no creo que él esté retirando sus dones de un área y simplemente los esté entregando a otra área en el ministerio de la traducción de la Biblia. Hay un lugar para todos en el campo de la traducción de la Biblia. No creo que se haya producido un cambio en el que la mano de obra haya pasado a ser la mayoría de la Iglesia mundial y los financiadores sean los participantes tradicionales involucrados en la traducción de la Biblia. Ambas áreas pertenecen a la Iglesia global.

Sin embargo, algo cambió, y por eso participamos en la traducción de la Biblia. Juntos, debemos trabajar para lograr una comprensión fundamental de nuestras prácticas de envío a la luz de las Escrituras. Tradicionalmente, era fácil entender que ser «enviado» consistía en ir a otro lugar para ser un misionero. Creo que la concepción de ser enviados ha cambiado. ¿Qué significa que podamos participar en un programa de idiomas sin vivir en el contexto de dicho programa? ¿Cuál puede y debe ser nuestra contribución ahora? ¿Qué significa que el Señor Jesucristo haya dicho que nos envía así como lo envió su Padre? Necesitamos explorar juntos este tipo de preguntas en oración.

Por supuesto, hay otras actividades importantes en torno a los programas de traducción de la Biblia, y continuaremos enfocándonos en ellas también. Dichas actividades incluyen el compromiso con las Escrituras, la alfabetización, el desarrollo lingüístico, la plantación de iglesias, las obras de misericordia y otras más. A lo largo de nuestra historia, siempre hemos tratado de ver la traducción de la Biblia de forma holística, pero hoy esa mirada se está ampliando más de lo que podríamos haber imaginado. Aunque muchas de estas actividades son realizadas por otros ministerios, la traducción de la Biblia es una pieza central dentro de la misión de Dios.

Los factores

Cuando hablamos de los factores que influyen en el movimiento de traducción de la Biblia, de ninguna manera nos referimos a factores estrictamente negativos. Hay numerosos factores que son positivos. Entre ellos, podemos celebrar el impacto continuo de todos aquellos que nos han precedido en este ministerio. Nuestra situación no ha sido la de descubrir en esta época cosas buenas y novedosas, nunca antes vistas por esas personas. Estamos disfrutando del fruto y recogiendo la cosecha de lo que ellos han sembrado y del crecimiento que Dios les ha dado. Consideramos que las nuevas organizaciones y denominaciones que se unen al movimiento de traducción de la Biblia influyen de forma positiva, aun cuando traen nuevas preguntas con las que hay que lidiar.

No necesariamente debemos ver el mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) como algo malo; hay muchos aspectos positivos. Lo VICA nos ayuda a pensar cuidadosamente en los problemas y a ser creativos en nuestra aproximación a ellos. Nos ayuda a ser ágiles. Nos ayuda a pensar de forma diferente. Nos ayuda a idear soluciones creativas. Entonces, en términos de visión, lo VICA es algo que podemos adoptar, más que algo de lo cual huir e intentar protegernos. Nos ayuda, como Alianza, a movernos a la vanguardia de las cosas.

Mi esposa, Lezelle, me recordó recientemente que todos nos tropezaremos y cometeremos errores. Pero añadió que, cuando nos tambaleemos, podremos hacerlo hacia el futuro y no hacia el pasado. Nuestros errores pueden ayudarnos a aprovechar nuevas oportunidades.

La colaboración

En el mundo en el que trabajamos, no veo otra forma en que podamos ser efectivos si no es a través de la colaboración. Queremos ayudarnos mutuamente a hacer la mejor contribución posible, con la misma meta y visión que tenemos para la traducción de la Biblia. Hay cuatro metáforas que pueden ayudar a explicar cómo nosotros, como Alianza, podemos actuar con base en la colaboración.

  1. Al acecho. Pongámonos al tanto de lo que está sucediendo en el mundo de la traducción de la Biblia. ¿Qué vemos? ¿Dónde vemos oportunidades de crecimiento? ¿Dónde vemos peligros? ¿Dónde vemos iniciativas que podemos adoptar y con las que podemos avanzar?
  2. En el jardín. Esto consiste simplemente en ministrarnos y servirnos unos a otros. Cuidarnos mutuamente, ayudarnos a crecer, compartir recursos y experiencia. Las organizaciones de la alianza se unen con iniciativas específicas cada año. Y luego nos unimos con otras organizaciones para seguir este recorrido de ayuda mutua y de entrega de lo mejor que tenemos para el movimiento de traducción de la Biblia.
  3. Poner las cosas sobre la mesa. La clave para colaborar es tener discusiones necesarias con las personas adecuadas presentes. Hay muchas discusiones necesarias. Nosotros, la Alianza, ayudaremos a poner las ideas sobre la mesa cuando sea necesario. Las organizaciones de la Alianza también pueden traer sus ideas a la mesa e invitar a los demás a participar en sus discusiones. Y luego nosotros, desde la Alianza, podemos animar a las organizaciones a compartir lo que han aprendido.
  4. Ser puentes. La Alianza puede ayudar a vincular personas, organizaciones e ideas. Podemos ayudar a conectar el pasado con el futuro. Significativamente, al mirar hacia el 2022, también podemos ser un puente entre lo conocido y lo desconocido. Claramente, nos sentamos con algo de miedo e incertidumbre acerca de lo que está por venir, pero hay mucho que sabemos. ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros a cerrar la brecha entre lo conocido y lo desconocido? ¿Entre el presente y el futuro? ¿Entre ideas que pueden ser ajenas para algunos, pero que otros ya han comenzado a articular? ¿Cómo podemos ayudar a cerrar esas brechas para llegar a un espacio común de comprensión?

Por último…

Podría decir mucho más sobre cualquiera de estas áreas de enfoque. Son muy amplias y pueden resultar abrumadoras. Cuando oro por todo esto, pido que, como Alianza, podamos avanzar en unidad y en un entendimiento común. Oro para que escuchemos todas las voces que debemos escuchar, para que cada organización pueda contribuir a las conversaciones que debemos tener. Oro para que se cumpla nuestra visión: que veamos a las personas, a las comunidades y a las naciones transformadas por el amor y la Palabra de Dios, expresados en sus idiomas y culturas. Y cuando decimos “por el amor de Dios”, eso significa que nuestros proyectos y programas de traducción serán centros del amor de Dios, manifestado a la Iglesia con la que deseamos participar y a la que deseamos servir.

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