Un Ministerio de Reconciliación

En el pasado reciente Sudáfrica ofrece guiar el movimiento de traducción bíblica

Siendo un estudiante, y con tres años de haber dejado la fuerza policial de Sudáfrica, Stephen Coertze tuvo un inesperado encuentro con la gracia y la reconciliación.

Se esperaba que los estudiantes visitaran las Iglesias para hacer presentaciones, solicitar apoyo económico, así como reclutar estudiantes para el seminario. En 1989, Stephen y otros estudiantes del seminario hablaron en la iglesia Bautista en Kimberley, una pequeña ciudad minera de diamantes, aproximadamente 500 km al suroeste de Johannesburg. La mayor parte de la congregación era “couloured” una etnia de raza mixta llamados así en Sudáfrica. Al igual que sus compatriotas de raza negra, los couloured sufrieron opresión bajo el Sistema de segregación racial sudafricano (apartheir) que permanecería hasta los inicios de los 1990.

Mientras otro estudiante se puso al frente y hablo sobre el seminario, Stephen se sintió abrumadoramente convencido de la cultura de su país. Comenzó a sollozar, luego se puso de pie y se disculpó con la desconocida congregación.

«Me sentí obligado a disculparme por cosas de las que ni siquiera era parte, pero cosas que mi participación en la fuerza policial podría haber representado para esta comunidad», dice hoy. «Lo que representó el sistema del apartheid para esta comunidad. La forma en que percibían a los hombres blancos y a mí siendo blanco allí en medio de ellos, lo que yo representaba. No hubo atrocidades por las que tuviera que pedir perdón. Pero yo era parte del sistema».

«Fue un momento tan catártico para mí, simplemente por pedirles perdón a estas personas que no me conocían».

La congregación sorprendida también se puso de pie. Varios miembros dijeron: «Te perdonamos. No sabemos por qué te perdonamos, pero te perdonamos».

La experiencia cambió profundamente a Stephen, y es la que da forma a su enfoque de su función actual como director ejecutivo de Wycliffe Global Alliance.

Dice: «Fue uno de esos momentos en los que experimenté, sin importarme que sea teológicamente correcto o no, un renacimiento en mi relación con Dios y mi relación con la humanidad.»

Una Historia complicada

Stephen Coertze, Director Ejecutivo de Wycliffe Global Alliance

En muchas comunidades lingüísticas, se debe enfrentar una historia de tensión racial, étnica y cultural o incluso opresión antes, durante y después del trabajo de traducción de la Biblia.

«Hay muchos casos en los que la traducción de la Biblia ha jugado un papel en la curación y la comprensión”, dice Stephen. “Pero creo que la traducción de la Biblia también se ha visto envuelta en males sociales en los que probablemente no quiso quedar atrapada».

Es complicado particularmente en el continente africano. Cuanto más reciente es la historia colonial, más dolor puede estar asociado con la forma en que la gente recibió las Escrituras por primera vez, comenta el.

«Hay dichos como, “Cuando los amos coloniales llegaron a África, tenían dos cañones en sus carros. Y el más poderoso de estos cañones fue la Biblia, porque causaron el mayor daño a través de ella “, dice. “Otro dicho es: “Cuando los hombres blancos llegaron a África, tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Nos dijeron: «Oremos». Cuando abrimos los ojos, teníamos la Biblia y ellos tenían la tierra».

Robert Moffat tradujo la Biblia Tswana hace más de 150 años, en lo que actualmente es Botswana, (las comunidades Tswana también viven en Sudáfrica). Sin embargo, al ver lo que surgió de su trabajo, se lamentó: «Maldito sea el día en que comencé esta traducción». Las potencias coloniales utilizaron el trabajo lingüístico de Moffat para redactar contratos que arrebataron la propiedad de la tierra a las comunidades locales.

Eso fue tremendamente conflictivo para las personas que recibieron la Biblia por primera vez.

«Por un lado, (los africanos) leyendo las Escrituras por sí mismos, podrían apropiarse de los mensajes de reconciliación y lo que eso significa para ellos», dice Stephen. “Pero luego, se esforzaron por llegar a un entendimiento ante el misionero que les presentaba esta Biblia y la asociación con las empresas coloniales que la acompañaron.

«Así que hay una asociación de desconfianza, pero también una asociación de confianza, con la misma Biblia».

Verdad y Reconciliacion

Predica de Prof. Piet Meiring en el 2016 SIL ICON y participación de Wycliffe Global en la reunión en Chiang Mai, Tailandia.

El Promotor académico de Stephen tanto para sus estudios de maestría como para su doctorado también sabe una o dos cosas sobre desconfianza y reconciliación. Cuando el apartheid terminó en la década de 1990, el teólogo y pastor reformado Piet Meiring fue designado por el presidente Nelson Mandela para servir en la Comisión de Verdad y Reconciliación. de Sudáfrica. La comisión proporcionó un foro para dar testimonio de las violaciones de derechos humanos durante el apartheid. Las víctimas o sus familias se enfrentaron a los perpetradores, quienes a menudo buscaron y recibieron el perdón. La gracia y la reconciliación ganaron el día en un momento en que el mundo esperaba que Sudáfrica cayera en una sangrienta guerra civil o incluso en un genocidio.

«Fue toda una experiencia», dice Piet, “tener a las iglesias blanco Africanas tratando de explicar por qué se enamoraron de la teología del apartheid y finalmente recobraron el sentido y pidieron perdón por el dolor que habían infligido a otros. Y, por otro lado, la magnanimidad y la gracia de las otras iglesias, -a menudo las iglesias de las víctimas, – que se acercaron y dijeron: ‘Si confiesas, aceptamos tu confesión y te abrazamos».

Más tarde, Piet sirvió veinte años en la junta directiva de Wycliffe Sudáfrica, incluidos cinco años como presidente de la junta. El mira gran interrelación entre la traducción de la Biblia y la reconciliación, comenzando, por supuesto, con personas que acceden y se involucran con el mensaje de reconciliación de Dios.

Tanto él como Stephen saben que no es tan sencillo. La forma en que los traductores no locales, consultores y agencias de financiación tratan a las personas durante el proceso de traducción, juega un papel muy importante en, si finalmente adoptan las Escrituras traducidas. La agencia local ayuda enormemente en el proceso.

«Mientras menos filtros utilicen las Escrituras y la forma en que llegan a la comunidad, mayor será la aceptación de la autenticidad de las Escrituras y también del mensaje de las Escrituras», afirma Stephen.

«La iglesia estaba en ambos lados»

Durante su trabajo de investigación académica, Stephen trabajó en la biblioteca del teólogo David Bosch y tuvo acceso a sus notas y documentos personales. Un día, encontró cartas de 1988 entre el presidente sudafricano P.W. Botha y el arzobispo Desmond Tutu. Tutu le dijo a Botha que el apartheid era, sin lugar a dudas, un sistema maligno. Botha respondió: «Crecí en un ambiente donde se servía al Señor. Donde el amor de Dios, su iglesia y su Palabra fueron transferidos a mí, y que guardo en mi corazón hasta el día de hoy. Por eso me esfuerzo por conducir mi vida personal y mi servicio como presidente del estado de acuerdo con los principios de la fe cristiana».

“Entonces”, dice Stephen, “incrustado en ese sistema de apartheid, uno de los pilares, fue la iglesia. Y, sin embargo, en las palabras del presidente del estado mismo está el valor de las Escrituras, instruyéndolo sobre cómo vivir su función como presidente. Puedes entender cómo los africanos habrían percibido esas palabras: Sí, valoramos las Escrituras, pero, por otro lado, este sistema opresivo también está valorando y tomando sus órdenes de marcha de las mismas Escrituras.. Se puede ver el dualismo en todo este proceso».

«La iglesia estaba en ambos lados», dice Piet. “Las iglesias africanas (reformadas holandesas) estuvieron del lado de los opresores, hasta el punto de proporcionar un argumento teológico a favor del apartheid durante muchas décadas. Pero la gran mayoría de los cristianos eran angloparlantes y negros y, por supuesto, estaban del otro lado. Entonces, la historia de esta lucha en Sudáfrica no es solo la historia de los políticos, sino también de la gente de la iglesia, de la convicción cristiana para oponerse al apartheid».

Ambos lados, personificados por Botha y Tutu, profesaban amor por Cristo, la iglesia y la Palabra de Dios. Pero estaban en desacuerdo sobre un sistema político que la mayoría de hoy llamaría malvado. Stephen lo considera una advertencia.

«Por eso estoy tan mentalmente convencido», dice, “de que hay mucho poder en las manos del traductor para usar o al menos vivir la hermenéutica de las Escrituras que puede ser divisiva o puede traer reconciliación. En ese sentido, el que ejerce la interpretación de las Escrituras, y puede proporcionarla, el que puede desvelar el misterio de las Escrituras … tiene mucho poder para sanar o causar dolor».

«En el ministerio de traducción de la Biblia, se nos ha encomendado el mensaje de reconciliación. Y depende de nosotros entender este mensaje, porque está en nuestros fundamentos, en la forma en que demostramos con nuestro propio ejemplo la manera en que aquellos involucrados en la traducción de la Biblia entenderán este mensaje de reconciliación».

Esto significa, agrega, que cualquier persona relacionada con la traducción de la Biblia debe hacerse preguntas difíciles de sí mismo y de sus actitudes hacia lo que Tutu solía llamar «personas cuyas narices se ven diferentes a las mías». ¿Los percibo como parte de la misma humanidad creada por Cristo? ¿Cuál es mi actitud hacia las personas a las que sirvo? ¿Me posiciono de una manera en la que me percibo a mí mismo como más importante que ellos? ¿O qué pasa con las otras personas con las que estoy trabajando? ¿Cómo veo a mis colegas?».

«Esto se vuelve muy crítico en el mensaje de reconciliación».

Mirando hacia dentro

Mirando atrás Stephen recuerda su experiencia en esa iglesia en Kimberley como el comienzo de un camino de reconciliación con Dios y con los demás para toda la vida.

«Antes de eso, yo no veía que necesitaba el perdón, porque no albergaba ningún odio contra nadie”, dice. “Entonces, de repente, simplemente captas los matices de tu propia vida, cómo tratas a otras personas que son diferentes a ti, sin odiarlas, sin menospreciarlas. … Me di cuenta de que tal vez había una serie de elementos de racismo en mi propia vida, aunque ni siquiera los reconocía».

«Así que hay una medida de sensibilidad que se desarrolla en nuestra propia vida. No puedes volver a mirar a las personas de la misma manera. Puedo entender sinceramente por qué los cristianos no pueden asociarse con los males del mundo porque están viviendo vidas buenas y piadosas. En ningún momento culpo ni trato de arrojar ninguna carga sobre los cristianos. Pero es muy posible que podamos vivir vidas tan piadosas sin siquiera darnos cuenta del dolor que estamos causando a otras personas por no conocer el contexto del que vienen y la forma en que los demás nos perciben».

Vertical y horizontal

El Compromiso de Lausana, Ciudad del Cabo de 2010 incluye declaraciones sobre la reconciliación. En parte, dicen: «Anhelamos ver a la Iglesia de Cristo a nivel mundial, aquellos que se han reconciliado con Dios, viviendo nuestra reconciliación unos con otros y comprometidos con la tarea y la lucha de la paz bíblica en el nombre de Cristo».

A nadie se le pasó por alto que esas declaraciones fueron acordadas en el mismo país que acababa de ver desarrollarse el perdón y la reconciliación de una forma milagrosa.

«El mensaje de la cruz es claro», dice Stephen. «La reconciliación es vertical y horizontal. Es vertical en una relación con Cristo viniendo al Dios trino, y horizontalmente el uno hacia el otro. En Cristo, nos unió a todos en una nueva creación, un nuevo cuerpo que él ha creado».

Lo cual, dice el, apunta directamente a Efesios 2:14: «Porque él mismo es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación …»

«La paz que trajo no fue solo para el perdón de los pecados, sino también para traer paz entre la humanidad, entre personas de diferentes razas, distintas comunidades étnicas», dice Stephen. «Al final, todos tenemos una responsabilidad ante Dios y una responsabilidad para con el mundo. Aquí es donde encontramos nuestras órdenes de marcha como cristianos. Aquí es donde comienza la misión, en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Y de eso se deriva que tenemos la responsabilidad de la reconciliación en términos del ministerio de traducción de la Biblia. No podemos escapar de eso. Si proclamo al Señor Jesucristo como mi Salvador, me convierto en parte de todo este ministerio».

 

Historia: Jim Killam, Wycliffe Global Alliance

Las organizaciones de Alliance pueden descargar las imágenes de esta historia.

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