Un largo viaje para tener la Biblia completa

Escrito por un amigo de los kenyah

Imagina que la Biblia en tu propio idioma contiene el Nuevo Testamento, pero solo en el dialecto de otro pueblo. Imagina que estás sentado en la iglesia y que el pastor está predicando del libro de los Salmos. Él abre la Biblia, la lee y está en idioma indonesio. Luego lo traduce a tu idioma. En algunos de los versículos se equivoca y vacila con respecto a algunas palabras, pero logra transmitir el mensaje. Al pueblo kenyah Badeng, en Sarawak, no le hace falta imaginarse un escenario así. Esa es su realidad. Es posible que pienses: «No hay problema. La gente entiende malayo (el idioma oficial de Malasia) o el indonesio, y algunos dominan el inglés. Pueden leer la Biblia en esos idiomas».

Pero permíteme llevarte a una aldea kenyah. Asistimos a la iglesia, luego, después del servicio, nos sentamos y compartimos un momento de confraternización. Nos unimos a las mujeres en la cocina mientras preparan los alimentos o conversamos con los hombres sobre agricultura, oímos a las madres decir a sus hijos que vayan a buscar esto o aquello… y nos damos cuenta de que todos hablan en kenyah.

El Nuevo Testamento en idioma kenyah está agotado y es muy difícil encontrar un ejemplar para comprar. La traducción del Nuevo Testamento al kenyah fue facilitada por Pendita Tagang en la década de 1970. Pendita Tagang era el nombre local de Ray Cunningham, un traductor australiano de la Biblia.

En los años 90, varios pastores kenyah decidieron traducir el Antiguo Testamento. Se creó un comité y a los pastores se les asignaron los libros del Antiguo Testamento. Recibieron papel, lápices y velas, ya que la mayoría de ellos pastoreaba iglesias en el interior de Sarawak, donde no había electricidad. Los pastores volvieron a sus propias aldeas y el comité no recibió ninguna hoja de parte de ellos. Puede ser que algunos hayan hecho la traducción, pero que no hayan tenido la oportunidad de volver a la ciudad. Puede ser que algunos hayan perdido las traducciones debido a las inclemencias del tiempo o a las condiciones de la selva. Algunos de los que estaban a cargo de los libros más difíciles no supieron por dónde empezar o cómo traducir.

Uno de los pastores a los que se les asignó un libro para traducir fue el pastor Uchat. Él se dio cuenta de que no sabía cómo hacer la traducción. Varios años después, se le pidió que fuese el traductor del Antiguo Testamento. El pastor Uchat pasó más de una década como único traductor. Más adelante, el pastor Egau se unió a él en el equipo. El proyecto se interrumpió en 2019. Entonces, el pastor Uchat se convirtió en miembro del personal de Wycliffe Malasia. La organización Gereja BEM Taman Tunku Bahasa Kenyah, en Miri, comenzó una colaboración con Wycliffe Malasia para reiniciar el proyecto, a fin de completar los 21 libros restantes del Antiguo Testamento.

Gereja BEM Taman Tunku Bahasa Kenyah en realidad fue iniciada por quienes trabajan en la traducción. Comenzó con unos pocos hablantes de kenyah que se reunían a adorar en la oficina de traducción los domingos a la mañana. Luego creció hasta convertirse en una iglesia con edificio propio. La iglesia paga el alquiler, los servicios públicos y los gastos de Internet de la oficina de traducción, y ahora gestiona el proyecto.

El equipo volvió a traducir oficialmente el 1 de julio de 2021. En ese momento, el pastor Uchat estaba trabajando desde su casa, y Timothy (de Wycliffe Malasia) no podía viajar a Sarawak para trabajar con él. Cada día pasaban de dos a tres horas hablando por teléfono para trabajar en el libro de Isaías. Debatían sobre los términos y conceptos clave, la exégesis de los versículos y el formato. Trabajaron versículo por versículo, hasta completar la revisión de los 66 capítulos (1292 versículos). Las oraciones fueron respondidas cuando, a mitad de la traducción de Isaías, Cikgu Neilson se unió al equipo. Luego, en septiembre, un consultor indonesio revisó la traducción del libro de Isaías por Zoom.

Después de esa primera revisión, el equipo trabajó con Nell, quien revisó el segundo libro de Crónicas, también por Zoom. A partir del 2022, el equipo tiene previsto que haya al menos cuatro instancias de control cada año.

Antes de la pandemia, el equipo viajó a las aldeas del interior para hacer controles de consultoría. Estas sesiones de revisión le brindaron al equipo la oportunidad de compartir con las iglesias el progreso de la traducción, y también permitieron que las personas hicieran aportes y dieran su opinión sobre la traducción. Las aldeas kenyah se extienden a lo largo de la región Ulu Baram, y están conectadas mayormente por ríos y caminos forestales, algo que dificulta la comunicación. No es fácil compartir las Escrituras traducidas con todos los pueblos.

Cuando el equipo fue a las aldeas, las personas se turnaban para revisar la traducción de las porciones del Antiguo Testamento que iban leyendo en kenyah. El equipo a menudo escuchaba comentarios como:

«Vaya, nunca me había dado cuenta de que ese es el significado de la historia».

«Nunca he leído tanto de la Biblia en mi vida».

«Esto es como un estudio bíblico. ¡Estoy aprendiendo tanto sobre Dios!»

«¿Cuándo vendrán otra vez? Por favor, anótennos en su calendario».

Frecuentemente, invitaban a los miembros del equipo a predicar en los servicios religiosos. Una vez, uno de los miembros del equipo predicó un mensaje basándose en 1 Reyes, el libro que estaban revisando en ese momento. Uno de los hombres que estaba colaborando con el equipo en la revisión de la traducción se le acercó y le dijo: «No sabía que Dios espera que los líderes sean honestos. Ahora que he leído 1 Reyes, entiendo qué debería hacer un líder y cómo debería comportarse».

Durante la última revisión, uno de los pastores dijo: «He leído ese pasaje (Isaías 10:15) muchas veces en la Biblia en malayo y también en la Biblia en indonesio, pero ahora que lo leí en kenyah lo entiendo de verdad. Es muy claro».

Es interesante aprender sobre los revisores que vinieron a ayudar. A menudo venían solamente porque era su turno en la lista que el pastor había preparado. Sin embargo, al cabo de una o dos sesiones, volvían aunque no estuvieran en la lista de turnos. Cuando se les preguntó por qué lo hacían, una señora respondió: «Nunca había entendido realmente la Biblia. No veía la conexión entre las personas del Antiguo Testamento y mi vida. Pero cuando la leo en kenyah, es fácil de entender y me doy cuenta de que esas personas también eran como yo. Entiendo más sobre Dios, y cómo y por qué hace las cosas».

Otro hombre de una aldea vecina dijo: «Leer el Antiguo Testamento puede ser aburrido y difícil, pero cuando lo leemos juntos de esta forma en kenyah es interesante y podemos aprender muchísimo».

Cuando las sesiones de revisión llegaron a su fin, la pregunta más frecuente era: «¿Cuándo terminarán de traducir? ¿Cuándo podremos tener la Biblia completa?»

Para finales de 2021, el equipo tendrá que completar otros 19 libros. Todos están redactados, pero debe hacérseles una revisión de:

  • Precisión: ¿La traducción es precisa con relación a la exégesis del texto? ¿Dice lo que se supone que debe decir?
  • Claridad: ¿La gente lo entiende bien? ¿Podría malinterpretarse de alguna manera? ¿Hay información no deseada o implícita?
  • Naturalidad: ¿Suena como habla la gente?
  • Aceptación: ¿El pueblo kenyah aceptará la forma en que se ha traducido?

Hay varios niveles de revisión durante el proceso de traducción, y para cada una de las instancias se necesitan personas. Es necesario un equipo más grande de traductores para asegurarse de que todos los tipos de revisión se realicen correctamente.

Encontrar consultores que hablen malayo o indonesio y que hayan trabajado en libros del Antiguo Testamento, ha sido un desafío. Por si fuera poco, los libros que hay que revisar son sobre todo los poéticos o los proféticos. Alabado sea Dios por proveer consultores como Pendeta Joseph, Ibu Yunita, Pak Bob, Ibu Daphne y Nell para este año y el próximo. La revisión del consultor es la última en una serie de revisiones que se le hacen a la traducción de cada libro antes de que se apruebe su publicación. El consultor da el visto bueno.

Los miembros del equipo están trabajando arduamente para alcanzar el objetivo de traducir todos los libros para la fecha que se propusieron: 20 de junio de 2026. Pidámosle a Dios que traiga a las personas que hacen falta para completar este proyecto. Oremos por la iglesia, por las personas involucradas en recaudar fondos para el trabajo «in situ» y por Wycliffe Malasia mientras recauda fondos para equipos, viajes y demás. Oremos para que el equipo trabaje bien y produzca una traducción de calidad. Oremos para que el pueblo kenyah pronto tenga la Biblia completa a su disposición y pueda crecer en la Palabra de Dios y en su andar con él.

*Adaptado y traducido con permiso de esta entrada del blog

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