Repensando la Consultoría: Expertos abordan un cuello de botella desde hace tiempo

Paul Kimbi //

En 2006, Paul Kimbi conoció a un compañero camerunés en un evento de capacitación para consultores de traducción bíblica.

«Este caballero era muy hábil». Recuerda Paul, «y hubo muchas cosas en la traducción que hizo mejor que yo.» 

Había una diferencia: Paul tenía un título de maestría, mientras que su amigo tenía un título de licenciatura.

Paul fue nombrado consultor de traducción en 2008, y hoy se desempeña como coordinador de traducción para el área de África de Wycliffe y consultor de la Alianza Global para programas de traducción de la Biblia. Su amigo, quien terminó de traducir un Nuevo Testamento en 2010 y que ha trabajado en la traducción de la Biblia todos estos años, finalmente fue nombrado consultor completo en 2020.

«Admito que mucho de lo que hice cuando revisé un Nuevo Testamento vino de mi experiencia mas que de la teoría que recibí en el aula de clases», dice Paul. «Esto nos muestra la experiencia que tiene el consultor.»

Los diferentes caminos de estos dos hombres ilustran lo que ha sido un enigma en el movimiento de traducción de la Biblia: ¿qué se hace cuando las personas tienen un mundo de experiencia y credibilidad, pero carecen de las credenciales académicas necesarias para ser nombrados como consultores completos? ¿Y cuando la escasez de consultores certificados es universalmente reconocida como un cuello de botella en la traducción de la Biblia?

Reconsideras las reglas.

 

Certificación basada en competencias

Durante décadas SIL que ha dado servicios de acreditación para consultores de traducción, está facilitando una iniciativa multi-organizacional para avanzar hacia la certificación basada en competencias. 

Bibi Nédellec, Directora de formación en Servicios Lingüísticos internacionales del SIL, dice que esto se convirtió en una necesidad evidente a medida que surgieron más situaciones como la que describió Paul.

Ella dice; «He trabajado en proyectos con personas que tenían 10 o 15 años de experiencia en traducción». «Con su experiencia podrían haber ayudado a otros revisando las Escrituras, pero no cumplieron con ciertos requisitos específicos en el plan de crecimiento de consultores.»

SIL y otros comenzaron una nueva conversación hace algunos años atrás. ¿Qué sucedería si, por ejemplo, con esa persona de 15 años de experiencia que está cerca de la jubilación, y que todavía puede trabajar ocho o 10 años más? ¿Qué sentido tendría pasar cinco de esos años en un programa de estudios? ¿Podría esta persona obtener una certificación basada en un conjunto de requisitos mínimos acordados por múltiples organizaciones?

En los últimos años se han realizado competencias para consultores en traducción y otros ámbitos. Su pregunta central es: ¿Puede esta persona hacer el trabajo? dice «Mark» (seudónimo), asesor de estrategia del SIL. El consultor de traducción necesita una buena comprensión de la Biblia y los idiomas bíblicos. Eso puede hacerse tomando un curso académico o de otra manera. «Pero la pregunta que nos hacemos es, ¿conocen ellos suficientes idiomas bíblicos y antecedentes bíblicos para hacer una buena exégesis? (El programa) analiza hasta qué punto se está en las competencias, y sugiere actividades para avanzar.» 

Ahora el desafío es, establecer un sistema para que varias organizaciones puedan realizar un seguimiento del progreso hacia la certificación. Bibi y su equipo han pasado los últimos 11 meses buscando y configurando una solución en software para albergar el sistema basado en competencias. A partir de mayo, se probará el sistema con un programa piloto utilizando el nuevo software. Participarán seis organizaciones: Seed Company, Pioneer Bible Translators, ALEM (Brasil), Faith Comes by Hearing, Alianza Global Wycliffe y SIL.

Todos los involucrados esperan que el nuevo sistema haga que el proceso de certificación sea más transparente y uniforme en todo el mundo.

 

Bryan Harmelink (derecha) con Stephen Coertze, Director Ejecutivo de la Alianza Global Wycliffe.

Cada proyecto es único

Bryan Harmelink, Director de colaboración de la Alianza, ha sido parte del debate interinstitucional para abordar cómo puede evolucionar la consultoría siendo necesario negociar proyecto a proyecto. En los casos en los que los traductores calificados carecen de las credenciales académicas habituales para un consultor, Bryan también está al tanto de los proyectos en los que los miembros del equipo de traducción poseen un nivel de educación superior que el consultor.

La traducción iniciada por la Iglesia es otra realidad emergente en el movimiento mundial de traducción de la Biblia. Por ejemplo, una iglesia en Madagascar quiere traducir los 23 idiomas hablados en su gran congregación multi- étnica. Los primeros programas han comenzado, con grandes equipos de traductores voluntarios en cada uno de los idiomas. Algunos son estudiantes universitarios. Otros son traductores capacitados.

«Así que en esta situación» dice Bryan donde la traducción es por iniciativa de la iglesia, con sus lideres y con un tipo de equipo muy diferente, viene siendo una situación que yo diría, requiere una negociación de cómo se ve la consultoría en ese entorno. «Hay varios lugares como este en África y Asia.»

Cada proyecto trae una mezcla única de personas y circunstancias a medida que la iglesia global cambia. En muchos casos, la consultoría se parece menos a una persona externa y más a un proceso de equipo.

«Creo que el peso de la precisión y de las fuentes de traducción están sobre los hombros de una persona, y eso no es saludable», dice Paul Kimbi. Si nos fijamos en la lista de competencias para las habilidades de cualquier calificación en el plan de crecimiento para un consultor, estamos hablando de un conocimiento de lingüística, un conocimiento de la teoría de la traducción, lenguas bíblicas, habilidades en la tecnología del lenguaje, y así sucesivamente. «La lista es demasiado larga.»

Ese es otro beneficio de un sistema basado en competencias: varias personas pueden especializarse en áreas particulares, especialmente cuando las credenciales académicas ya no son fundamentales para el nombramiento.

 

Cambio a la certificación local

La pandemia ha acelerado este movimiento, ayudando a las organizaciones a darse cuenta que con enfoques creativos, pueden llenar algunos espacios que quedan cuando personas de otras partes del mundo no han podido viajar. Así que, en muchos proyectos las citas podrían hacerse localmente en lugar de esperar en una organización externa asociada.

«Esa fue la principal revelación para la mayoría de estas organizaciones de la Alianza», dice Paul. «Antes de eso, siempre esperaron que SIL les nombrara consultores. Así que comenzamos el proceso trazando una ruta para el desarrollo de consultores y la acreditación, dando la responsabilidad final de nombrar consultores a las organizaciones de Alianza en África.»

«Lo que realmente queremos es transparencia», dice Bibi. Digamos que una organización Wycliffe en África está en ese sistema. Finalmente la persona será certificada como consultor de traducción al seguir el plan. «Pero el sello no vendrá del SIL sino de la organización asociada.»

El grupo de planificación multi organizacional propuso en primer lugar que el órgano rector de una organización, y no el presidente o el director, nombrara los consultores. Pero eso se repensó rápidamente, porque a menudo una junta opera por separado del trabajo diario de una organización.

«Por lo tanto, es necesario crear un comité de desarrollo de consultores», dice Paul. La organización Alianza en Camerún, CABTAL, ya hizo esto.

«El proceso comienza definiendo un posible consultor y las cualidades de las personas que deben ser consultores potenciales», dice. “Debería ser alguien que ha invertido algunos años en el Ministerio de traducción de la Biblia como voluntario o de otra manera, y al menos que tenga el título de escuela secundaria. Y creando otras pautas para ayudarles.» 

Una vez identificadas las personas, el Comité les asigna un mentor que evalúa su progreso y potencial año a año, informando al respecto. En última instancia, un candidato puede ser recomendado al Comité para su nombramiento como consultor.

En los últimos años, bajo este proceso experimental, el número de consultores de CABTAL aumentó de cuatro a quince (en varias campos, no solo en traducción). Paul sabe que no todas las organizaciones de traducción bíblica en África tienen los recursos así como CABTAL o BTL (Kenia). Pero, ¿qué pasa con un enfoque regional o continental? ¿Qué pasaría si una organización más pequeña escribe una recomendación para que un consultor local sea acreditado por una de las organizaciones más grandes? Por ejemplo BTL, ahora cuenta con consultores acreditados que prestan servicios en otras organizaciones. 

«Se ajusta a la necesidad, y está en proceso», dice Paul. Creo que nos estamos poniendo al día con el vacío, el trabajo que se detuvo debido a los cuellos de botella en el desarrollo de consultores que ocurrieron en el pasado.

«La experiencia cuenta mucho», añade. CABTAL dice que si alguien es licenciado y tiene al menos ocho años de experiencia en traducción, puede convertirse en un consultor. Mientras que en otros lugares, es un puesto fijo que requiere una maestría para calificar. Podemos hablar de eso como un viejo modelo. … Había un gran énfasis en la calificación académica. 

 

Paul Kimbi

Difícil transición

También estaba la delicada cuestión de la percepción de propiedad de los proyectos de traducción.

«Temo decir esto», dice Paul, pero podría haber habido alguna medida de control. Algunas personas podrían haber querido mantener el control de las cosas. Ese sentimiento sigue ahí, incluso ahora. Incluso en las mentes de mis compañeros de aquí, la transición que hemos hecho, que esta tomando fuerza, sigue siendo difícil de conseguir. «También es difícil tal vez para los occidentales que han estado en control y que han seguido el viejo paradigma de hacer las cosas para abrazar fácilmente estos cambios.»

«En la Alianza nuestra orientación hacia la traducción de la Biblia es una orientación misional. Es Dios y su misión, Dios usando la Iglesia. Cualquier cosa que hagamos, tenemos que identificar o permitir que la Iglesia sea parte de lo que estamos haciendo.”

Finalmente, dice Paul, hay matemáticas simples y mortalidad. Si una persona obtiene una maestría o doctorado y luego tarda 10 años en desarrollarse como consultor de traducción, probablemente ya tenga entre 40 y 50 años de edad. La esperanza de vida en Camerún y varios de sus países vecinos es menor de 60 años.

«Así que al desarrollar un grupo de consultores, sostenerlos y mantenerlos, podemos pensar en estas variables.”

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Historia: Jim Killam, Alianza Global Wycliffe

Historia relacionada: En una entrevista extendida, Bryan Harmelink habla sobre los cambios en la práctica y la mentalidad de la consultoría.

Las organizaciones de la Alianza pueden descargar las imágenes de esta historia.

 

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