Reconsiderando la consultoría: una conversación con Bryan Harmelink

Bryan Harmelink //

Brian Harmelink es Director de Colaboración para la Alianza Global Wycliffe. Hablamos con él sobre los cambios en la práctica y la mentalidad en la consultoría de la traducción bíblica.

 

Usted ha sido parte de un enfoque multi organizacional para reconsiderar la consultoría de traducción bíblica. ¿Qué lo motivó?

Estamos trabajando en múltiples contextos que nos llevan a reconsiderar cómo hemos percibido la necesidad y el proceso real de la consultoría, y el tipo de aporte que un consultor debe dar.

¿Cuáles son algunos de los beneficios de este repensar?

Muchos consultores en formación tienen una gran experiencia. Algunos, en el idioma que hablan, fueron los principales traductores de un Nuevo Testamento completo o incluso más. El proceso de aprobación como Consultores ha sido muy lento porque muchos de los criterios se han basado en la formación académica. Mientras que si se hace un cambio más a las competencias, ¿qué puede demostrar esta persona que podria hacer? – creo que será de gran ayuda para reconocer la vasta experiencia que algunas personas tienen en traducción y que pueden aportar al proceso de consultoría.

¿Sería justo decir que en el pasado, la consultoría ha sido un enfoque único para todos? ¿O eso es simplificar demasiado las cosas?

Tan pronto como dijéramos eso, la gente rechazaría con contraejemplos. Pero dicho esto, ha sido una capacitación y preparación bastante única para todos, suponiendo después que el consultor sabe cómo adaptarse a la situación local y pueda trabajar adecuadamente. Tenemos una tradición de creer que cierto estilo de traducción-muchas personas se refieren a él como traducción basada en el significado- sea la mejor traducción para todos. Bueno, ¿lo es? Si terminas en una comunidad o una región donde hay mucha influencia de la Iglesia primaria con denominación tradicional bastante litúrgica, creo que es ahí donde los consultores deben ser conscientes de eso, bueno, personalmente el consultor puede preferir este ideal de traducción basada en el significado pero es negociado porque la mejor traducción es la que será utilizada por la gente.

Esto ha estado en discusión durante mucho tiempo, pero no creo que haya sido lo que llamamos práctica normal para los consultores, como parte de su entrenamiento, el ser entrenados para evaluar los beneficios de diferentes estilos de traducciones para diferentes contactos de la Iglesia… Creo que he escuchado a consultores decir cosas como;» «Pues, tuvimos que renunciar a lo que sabemos como el mejor estilo de traducción, porque descubrimos que la iglesia simplemente no lo aceptaría.” Así que existe esa sensación de que este es el mejor tipo de traducción, y después de intentar convencer a otros de que deben aceptar ese tipo de traducción, el consultor cede a regañadientes. Debe haber una conciencia previa de que hay diferentes puntos de vista teológicos y eclesiásticos de las Escrituras y como dije, la mejor traducción es la que sera utilizada.

Te escucho decir que se está moviendo de una mentalidad paternal a una mentalidad más de asociación. ¿Es esto cierto?

En cierto sentido, es una visión de un consultor más como la persona que viene al lado. Esto no es posible en todas los casos, pero hay un aumento en estas situaciones en las que las traducciones se realizan principalmente como una iniciativa local. Algunas organizaciones han querido tener más iniciativas locales, pero no han sentido que realmente se les dio la libertad, porque ellos están muy acostumbrados a este modelo de toma de decisiones externas, orientación externa, consultoría externa.

¿Cómo funciona más un consultor, como entrenador o asesor, que como interlocutor? 

Me imagino un salón lleno de líderes denominacionales, y han pedido que alguien venga y les ayude a pensar que consideraciones deben hacerse con los proyectos de traducción que quieren empezar. Así que alguien diría algo más como, «¿Dices que quieres hacerlo así? ¿Has considerado estas otras posibilidades? » En cierto sentido, es mas bien una capacidad de asesoramiento. Porque creo que estamos en una era de la iglesia global donde este tipo de conversación colaborativa y de acompañamiento es un papel apropiado. No significa que no debamos formar consultores para que sigan existiendo consultores que puedan funcionar de la manera estándar para muchos proyectos que aún necesitan ese tipo de apoyo o aportes. Pero creo que incluso cuando lo son, es un cambio de mentalidad. El objetivo de la consultoría sería aumentar la capacidad local, aunque parezca mínima, para realizar diversas partes del proceso. 

No estoy diciendo que de repente el consultor le diga a su equipo que está acostumbrado a una forma de interactuar, «Oh a partir de hoy, vas a hacer esto en lugar de mí.” Pero es un consultor que trabaja gradualmente a través del proceso de capacitación y desarrollo de capacidades para ayudar a un equipo de traducción, en un sentido, en lugar de proporcionar el aporte exegético que necesitan para ciertos problemas que enfrentan, ayudándolos a descubrir maneras en que pueden encontrar soluciones para los tipos de problemas que encuentran en la traducción.

Me imagino que esto sería un desafío para las personas que han estado en consultoría durante mucho tiempo, porque de repente estás hablando de un conjunto de habilidades muy diferentes. ¿Lo ves como una lucha? No lo digo de manera negativa, pero la realidad es que esto es distinto para la gente.

El debate interinstitucional en curso fue dirigido por el SIL por lo que denominan un enfoque de certificación basado en competencias para todo tipo de consultores. Una de las partes de esa discusión es el reconocimiento de que las habilidades interpersonales son de importancia primordial. Sí, para un consultor de traducción existe la experiencia en idiomas y culturas bíblicas, y ciertas cosas exegéticas, la lista de cosas que se supone que forman parte de la consultoría de traducción. Pero ha habido una mayor conciencia de que es necesario centrarse en el desarrollo de competencias en otros tipos de comunicación y habilidades interpersonales y de entrenamiento, porque muchas veces son el lubricante que ayuda a que las ruedas sigan girando. Puede tener una gran experiencia académica, pero si faltan las habilidades interpersonales, va a tener un resultado mucho más difícil en cualquier tipo de resultado exitoso en la relación de consultoría.

¿Estoy entendiendo correctamente, entonces, que se trata de un enfoque doble en el que estamos re entrenando a los consultores actuales, incluidos los consultores occidentales, pero las organizaciones también están buscando identificar y nombrar a personas locales para algunos de estos roles? 

Sí. No se si otros están hablando de esta manera, pero una de las cosas que he dicho varias veces es que en lugar de hablar tanto del consultor como una persona experta, necesitamos mirar el proceso de consultoría. Desglosando eso en las diversas partes de este proceso de consultoría se fortalece la traducción que se está llevando a cabo. Creo que cuando lo separas de esa manera, empiezas a ver que realmente podría haber partes de este proceso de consultoría en las que otros podrían estar involucrados y otros podrían proporcionar. 

Sé que en la India y en dos lugares mas ha habido algunos enfoques experimentales, en un lugar, había varias personas nombradas por la Asociación de la iglesia de la India para la función de evaluación de la calidad de la traducción. Y había dos o tres consultores que trabajaban con ellos. Así que, los consultores experimentados y altamente capacitados no eran los consultores reales que trabajaban directamente con los equipos, sino que proporcionaban asistencia u orientación para desarrollar la capacidad de las personas nombradas por las iglesias locales para que fueran los que realmente llevaran a cabo el proceso de consultoría. De cierta manera, esto es multiplicar el trabajo del consultor altamente capacitado a través de personas en las iglesias locales que están completamente calificadas para hacerlo, pero tal vez no tenían el título de consultor o la formación completa como consultor. Son plenamente capaces de llevar a cabo algunos de los procesos de consultoría.

Eso debe ser emocionante para usted y otros que han estado tratando de resolver este cuello de botella por un tiempo.

Es de esperar que este tipo de situaciones aumenten. Es un cambio de mentalidad… creo que es necesario que los consultores sigan siendo conscientes de que lo que realmente importa son las relaciones interpersonales como habilidades blandas. Recuerdo cuando hace algunos años, tuve mis primeras experiencias como consultor en un taller en Perú, fue tan remarcado en nosotros que la base de la consultoría es la confianza. No es tu habilidad, es construir esa relación de confianza. Así que estas ideas han existido durante mucho tiempo. Pero creo que ha sido fácil, dada la tendencia a querer acelerar, a querer proporcionar un progreso mas medible en el proceso de consultoría, que a veces las tareas y el número de versos revisados por día o por semana se apoderan del enfoque. Así que, esto proporciona algunos recordatorios de que nadie quiere que la traducción se detenga, y parte de la relación es, tal vez hablar con el equipo durante 15 minutos sobre sus familias, sus animales, sus cultivos o cualquiera que sea la situación.

Con el cambio a más reuniones virtuales durante la pandemia, esto debe ser un desafío particular.

Zoom impone un enfoque rápido de llegar al punto. Es un buen recordatorio para resistir eso. Para resistir la idea de; «Dispongo de una hora, así que necesito aprovechar cada minuto para el trabajo.” Y sé que los consultores se resisten a esto. Están utilizando bien la tecnología. Pero creo que hay una tendencia. Las conversaciones laterales son más difíciles de tener.

Mi última pregunta es, ¿qué te ha estado enseñando Dios a través de este proceso de repensar la consultoría?

Ha sido un buen recordatorio para mí que estas habilidades interpersonales son lo primero en la lista. Ser capaz de hablar apropiadamente con personas que son quizás lo que percibo como muy tradicionales en su enfoque. Por una buena razón, están muy preocupados por la calidad de la traducción. Siempre hay que ayudarles a darse cuenta de que también me preocupa la calidad, pero el sentido de la calidad es mucho más amplio que quizás algunos criterios que se han utilizado tradicionalmente. Ser capaz de interactuar de manera respetuosa con personas con diferentes opiniones. Creo que ha sido un buen viaje para mí.

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Entrevista: Jim Killam, Alianza Global Wycliffe

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Las organizaciones de la Alianza pueden descargar las imágenes de esta historia.

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