Las organizaciones de la Alianza continúan enfocándose en Ucrania.

En su quinto mes, la guerra sigue trastornando la vida y el ministerio en toda Europa del Este.

Las organizaciones de la Alianza Global Wycliffe en los países vecinos de Ucrania trabajan juntamente con las iglesias locales para satisfacer las necesidades físicas, emocionales y espirituales de los refugiados. Sin que se vislumbre el fin de la crisis, los líderes evalúan las necesidades a largo plazo sin dejar de proveer alimentos, ropa, alojamiento y transporte de emergencia.

Ruben Dubei

Ruben Dubei, director de Wycliffe Rumania:

“Creo que una de las razones por las que Dios los trajo aquí es para que nosotros… primeramente los ayudemos material y físicamente en lo que sea necesario, pero también para que les sirvamos de apoyo espiritual”.

“Pareciera que el flujo de refugiados ha bajado un poco. En la actualidad, la cantidad de desplazados que llega a Rumania o que transita por su territorio es menor. Algunos han encontrado refugio en países occidentales. Otros se han establecido en Rumania y el resto piensa regresar. A los que todavía se encuentran aquí con nosotros, la iglesia los sigue ayudando el tiempo que sea necesario hasta que regresen a sus hogares. Si deciden quedarse, encuentran trabajo”.

“Al menos para nosotros, los rumanos que somos cristianos, ha sido el momento de poner en práctica lo que hemos aprendido y escuchado a lo largo de los años. Dios nos ha encomendado una tarea: demostrar nuestro amor y nuestra empatía hacia los refugiados”.

Zsuzsa Zentai

Zsuzsa Zentai, directora de Wycliffe Hungría:

“Esperábamos una solución rápida. Teníamos la esperanza de que todo se resolvería pronto. Pero hemos llegado a la conclusión de que esto va para largo. El impacto económico y espiritual son patentes. […] Los precios suben por doquier. La presión la sentimos todos, tanto en las iglesias como en la sociedad. No es una situación fácil, pero estamos en las manos de Dios. Siempre ha provisto en situaciones de crisis en el pasado”.

“Necesitamos más fe para ver cómo Dios provee, no debemos enfocarnos solo en los números o la situación. Hemos llegado al punto en que la situación actual es la nueva norma. Tenemos que acostumbrarnos. No sabemos qué pasará el próximo día”. 

“Todo está realmente en manos de Dios. Él sabe lo que hace”.

Agnieszka Domagala

Agnieszka Domagala, directora de Biblijne Stowarzyszenie Misyjne (Wycliffe Polonia):

La guerra no ha terminado, continúa. No es posible decir: bueno, lleva ya tres meses, estoy cansada y quiero volver a mi vida normal. La guerra producirá un cambio profundo en nuestro país. No sabemos qué tipo de cambio, qué hace nuestro gobierno y cómo se modificarán las leyes. Se dificultarán los puestos de trabajo y habrá problemas con los impuestos, y con la aprobación de requisitos y titulaciones de los médicos, enfermeras y otros profesionales. Hay muchos problemas. Incluso cuando la guerra acabe, no toda la gente regresará. Sin duda habrá cambios considerables los próximos años. 

“Tenemos un gran número de refugiados. Muchos. Es muy difícil para ellos encontrar alojamiento. Es un milagro encontrar uno. Antes de la guerra, la población de mi ciudad natal, donde vivo, era de 600,000 ciudadanos. Hoy hay 300,000 personas más. ¿Cómo se puede alojar una cantidad de personas como esa? Es imposible”.

“El número ha decrecido un poco, pero sigue siendo cuantioso. Ayer leí que 22,000 personas llegaron a Polonia. Pero también es cierto que muchos están regresando. Algunos retornan a las zonas que no fueron afectadas por la guerra. El alcalde de Kiev pide a la gente: ‘Por favor, no regresen todavía. Esperen un poco más”. Pero la gente vuelve. Son decisiones personales, muy difíciles y emotivas. Algunos se han quedado sin hogar y dicen: “Bueno, empezaremos una nueva vida en Occidente”. Otros en la misma situación dicen: “Volveremos y reconstruiremos todo”.

Jaroslav Tomašovský

Jaroslav Tomašovský, director de Wycliffe Eslovaquia:

“Actualmente hay dos grupos de ucranianos en Eslovaquia. (Primero están) los que llegaron porque la situación del conflicto era incierta. La gente, especialmente los niños, tenían miedo, por lo que las madres abandonaron hasta zonas en Ucrania alejadas de las áreas de conflicto. Estas personas piensan regresar. Especialmente las madres con hijos, si sus esposos están en Ucrania, consideran volver”. 

“Pero hay otros, de la segunda y la tercera ola, que escaparon porque la situación en su región se puso difícil. Perdieron incluso sus casas. Estas personas no creen regresar pronto porque no tienen a donde ir”.

Entrega de suministros

Desde Polonia, BSM ha transportado por tierra más de 50 toneladas de alimentos a Ucrania. Conducidos por voluntarios, los camiones llegan hasta Lviv, a unos 70 km al otro lado de la frontera. Los ucranianos se encuentran con ellos allí, y luego transportan los alimentos por todo el país, aunque la creciente escasez de gasolina dificulta la operación. “Están muy agradecidos de que todos cooperen con suministros”, dice Agnieszka, “porque las necesidades son cada vez mayores”.

BSM también suministra alimentos a la vecina Eslovaquia para ayudar a las iglesias de gitanos que han recibido refugiados gitanos de Ucrania.

“Como organización somos realmente pequeños”, añade. “Pero gracias a la generosidad de la gente de Polonia y de otros países, contamos con bastantes suministros para transportar. Nuestros donantes fueron Alemania, Francia, Estados Unidos, Australia, Austria, Suiza… quienquiera que haya pensado, tengo amigos en Polonia”. Las organizaciones de Wycliff también. Wycliffe Australia, Wycliffe Países Bajos, Wycliffe Francia. Tenían miembros en diferentes iglesias, por lo que se corrió la voz. Recibimos contribuciones monetarias de todas partes. Fue, y es, simplemente asombroso. 

“En muchos, muchos casos, vemos la generosidad de las personas. Sigue existiendo entre los polacos ese sentido de urgencia y deseo de ayudar”. 

Incluso en las zonas donde los ataques rusos han disminuido, la situación en toda Ucrania es cada vez más crítica.

“La gente ha perdido su trabajo y no tiene dinero”, agrega Agnieszka. “Aunque los negocios que no se encuentran en la zona de conflicto están mejor abastecidos, la gente no tiene dinero para comprar productos. Cuando no tienen trabajo, dependen de la ayuda humanitaria. Sabemos que esta situación persistirá, aunque la guerra termine. Tomará mucho tiempo”.

Cargando vehículos con suministros destinados a Ucrania. Foto de BSM.

Ayuda para superar el trauma

Jaroslav, Wycliffe Eslovaquia:

“Empezamos un curso práctico virtual sobre cómo superar el trauma. Es un curso piloto, y el objetivo es capacitar por lo menos a tres o cuatro personas que puedan iniciar cursos como este”.

“Hemos aprendido, sobre todo al principio de esta crisis, que la gente vive bajo una descarga de adrenalina. Ellos continúan pensando: la situación es peligrosa y tenemos que salvar nuestras vidas. Pero después de un tiempo, la adrenalina desaparece y es cuando se empiezan a sentir los efectos debido al trauma que han sufrido”.

“Unas veces necesitan ayuda profesional. Otras veces podemos ayudarlos cuando los escuchamos, somos empáticos y estamos allí con ellos”. Esto es algo que no todo el mundo sabe hacer. Sería bueno encontrar una manera efectiva de impartir los cursos prácticos de cómo superar el trauma a gran escala, con el objetivo de preparar y capacitar a personas para lo que vendrá en un futuro cercano. Será de mucha ayuda, porque los efectos del trauma están presentes. Vemos que las madres no entienden por qué el comportamiento de sus hijos es extraño y descontrolado. 

Ruben, Wycliffe Rumania:

“Impartimos un curso práctico de cómo superar el trauma en colaboración con la Sociedad Bíblica de Rumania. Los que trabajan en diversas organizaciones que ayudan a refugiados, o de las iglesias, han recibido capacitación para saber cómo ayudarlos. Entre 25 a 30 personas participaron en este curso en mayo”. 

Zsuzsa, Wycliffe Hungría:

“El primer curso ya se llevó a cabo y el segundo tendrá lugar en el otoño. En las iglesias hay muchos interesados en participar. Dos miembros de Wycliffe impartirán el curso”.

“A pesar de que somos un equipo pequeño, hicimos lo que pudimos. Pero logramos bastante. Escuchamos muy buenos informes. No podemos encargarnos nosotros de estos cursos. Somos demasiado pocos. Pero nuestra visión es hacerlo en conjunto con la iglesia”.

Agnieszka, Wycliffe Polonia:

“Estamos imprimiendo y distribuyendo los materiales de la Sociedad Bíblica de América Más allá del desastre en ruso y ucraniano. Ya se imprimieron los materiales en estos dos idiomas y los estamos distribuyendo. Traducimos una versión en polaco, que ya está en la imprenta. Es un material muy sencillo para estudiarlo por cuenta propia o para grupos pequeños. Se hacen preguntas para hacerle entender a los que experimentan situaciones difíciles, que es normal manifestar emociones, que es necesario pensarlas y analizarlas y tener en cuenta cómo se reacciona ante todo esto”.

“Para este curso de cómo superar el trauma, cuando se necesita tener un líder de grupo, es mucho más difícil porque el flujo de refugiados es tal que no se puede atender a todos. Así que optamos por materiales de autolectura. En mi ciudad (Wroclaw) hay algunos puntos de distribución de ayuda humanitaria patrocinados por las iglesias. De manera que cuando la gente viene a buscar comida y suministros, también les ofrecen este folleto”.

Ayudando con aplicaciones bíblicas

Las tarjetas que creó Wycliffe Hungría ofrecen un código QR de La fe viene por el oír, que llevan a las personas a aplicaciones bíblicas en su idioma. Se han distribuido y traducido tarjetas entre los refugiados ucranianos y las personas que los ayudan en varios países.

“Solo me quedan unas cuantas”, dice Zsuzsa. “Creo que al menos 10 organizaciones diferentes las distribuyeron. Otras organizaciones asociadas, las iglesias. Fue en realidad algo pequeño, pero de gran impacto. Dios aprovecha esta herramienta. Se distribuyeron 10,000 ejemplares en formato impreso, pero la versión en línea está en todas partes”.

La cara frontal y posterior de la tarjeta lleva a los refugiados ucranianos a aplicaciones de la Biblia en sus idiomas, junto con una imagen del código QR en su dispositivo móvil.

Oración

Jaroslav, Wycliffe Eslovaquia:

“Realmente necesitamos la sabiduría y la guía de Dios en esta situación para saber cómo aconsejar a estas personas. Algunos de ellos realmente quieren regresar. No estamos seguros de que sepan en verdad el peligro que todavía existe. […]

‘Otra petición de oración sería ayudar a los que perdieron sus hogares a encontrar nuevos amigos y un lugar donde se sientan seguros y puedan vivir, al menos, durante un par de años. De manera que podamos crear una especie de hogar para ellos donde se sientan bienvenidos, hagan nuevas amistades y formen familias espirituales”.

Ruben, Wycliffe Rumania:

“Oremos por un grupo de cerca de 50 que nuestra iglesia ayuda: madres con hijos discapacitados. Tienen diferentes problemas de salud. Habían estado en contacto con una organización que les ayudaba, y cuando llegaron a Rumania viajaron todos en el mismo tren. No se conocían antes de venir a Rumania. Se conocieron aquí, o en el tren”.

“Han estado en Oradea cerca de tres meses y han creado una comunidad entre ellos. Son como una familia. Creo que esto les ha ayudado a sobreponerse a las adversidades. Empezaron a asistir a la iglesia. A veces organizamos programas especiales para ellos o los visitamos en las instalaciones donde viven. Están muy abiertos a recibir el evangelio. Algunos de ellos asistieron al segundo programa, lo que nos demostró que sus corazones están receptivos a recibir el Evangelio. Oramos para que algunos se bauticen durante el verano”.

“Pero cada vez que me reúno y hablo con ellos, expresan su deseo de volver”.

“Oren también por los grupos de sordos que han llegado a Rumania. Algunos han encontrado trabajo en las ciudades y otros están pensando en regresar pronto”.

Zsuzsa, Wycliffe Hungría:

“Para lidiar con esta presión y para que podamos confiar en Dios para enfrentar lo que venga. Oremos para que logren superar el trauma, para que obtengamos sabiduría y sepamos cuál es nuestra misión y cómo podemos servir mejor a las iglesias y a los refugiados en esta situación. Queremos ofrecerles ayuda por medio de las iglesias porque creo que es la mejor manera”.

“Y por supuesto, por esta pequeña tarjeta (código QR). Alabamos a Dios por la buena aceptación que ha tenido. Oremos para que su Palabra llegue realmente al corazón de las personas”.

“Oremos para que seamos resilientes. Tenemos una escasez de personal en nuestra oficina, y nuestros miembros han empezado a viajar de nuevo. Ahora, algunos miembros están por regresar a casa y necesitan reunirse con las iglesias. No será fácil. Conseguir apoyo para la traducción de la Biblia se ha vuelto más difícil, porque ahora todo el mundo, todas las iglesias, quieren responder a la crisis. Queremos también ayudar y queremos también invertir”.

Agnieszka, Wycliffe Polonia:

“Para que el pueblo polaco continúe haciendo lo que hace, me gustaría ver que, aunque estemos cansados, no perdamos el espíritu de generosidad y la disposición a ayudar. Oremos por fuerza, sabiduría y buena disposición de los voluntarios”.

“Y por nuestros refugiados. Por los que se quedan en Polonia, para que superen esta situación emocionalmente difícil con esperanza. Y para que logren sobrevivir esto y que Dios les ayude a mantenerse sanos, emocional y psicológicamente. Y también para que encuentren amor. La gente está sorprendentemente receptiva al evangelio”.

“En toda Polonia, organizaciones e iglesias producen todo tipo de materiales (ministeriales). Y todos son bien recibidos. Existe receptividad de parte de los ucranianos que no son creyentes. Oremos para que los cristianos continúen siendo luz y que los ucranianos la acepten”.

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