La Historia de Kennya

«Tienes que hablar con mi padre»

Cuando era una joven brasileña, Kennya Tamara Alves da Silva sintió el llamado de Dios. Creció en una familia cristiana y se interesó en el trabajo misionero cuando oyó hablar de él por primera vez en la iglesia.

Con las manos en forma de corazón, Kennya muestra dónde vive el pueblo Uud’Danum en Kalimantan, Indonesia.

Su padre no apoyó la idea al principio, sin embargo.

«Está bien ser misionero, pero sólo cuando has terminado la universidad y trabajas», le dijo. Para muchos brasileños, el trabajo misionero significa vivir en la pobreza y el hambre. No quería que su hija sufriera.

Durante el primer año de universidad de Kennya, ella negoció con Dios: «Bien, si quieres que me una a la misión, tienes que hablar con mi padre, mi madre y mi iglesia. Si todos dijeran que sí, yo iré».

Kennya nunca había visto llorar a su padre. Después de orar por la decisión con sus padres durante una semana, encontró a su padre hablándole con lágrimas en los ojos.

«Ahora entiendo que esto es lo que Dios quiere que hagas», dijo.

Las aldeas Uud’Danum se dispersan a lo largo del río Melawi y el río Ambalau. (Fotografía: Kennya Tamara Alves da Silva)

Con el consentimiento de su padre, Kennya dejó inmediatamente la universidad y solicitó ser misionera. Fue aceptada como miembro de Horizontes Latinoamérica, una organización brasileña de la Alianza Global Wycliffe.

Muchas cosas en una

En 2013, Kennya puso por primera vez un pie en Indonesia. Dos años más tarde, comenzó a trabajar como facilitadora de la traducción de la lengua Uud’Danum en el proyecto de la agrupación de idiomas Robeno con Kartidaya, otra organización de la Alianza Global Wycliffe en Indonesia.

Cerca de 70.000 personas Uud’Danum viven en Kalimantan. Sus aldeas se dispersan a lo largo del río Melawi y el río Ambalau. Aunque muchos son cristianos, también continúan siendo influenciados por las creencias animistas.

Kennya dijo que la mayor responsabilidad de un facilitador es asegurarse de que la traducción que las personas locales redactaron y las palabras que eligieron coinciden con el verdadero significado de la Biblia. Después de terminar el borrador, el equipo va a las aldeas y hacen preguntas como: «Cuando escuchas esta palabra, ¿qué te viene a la mente?» Preguntas como esta les ayudan a comprobar si las palabras elegidas son apropiadas. Esa es sólo una de las muchas responsabilidades que tienen los facilitadores – «muchas cosas en una», dijo Kennya.

Las casas de un pueblo Uud’Danum. (Fotografía: Kennya Tamara Alves da Silva)

Un privilegio Presenciar la Transformación

Kennya vive en Pontianak en Kalimantan Occidental. Para llegar a las aldeas, toma un autobús durante ocho o diez horas, y luego una lancha rápida durante seis horas. Sin embargo, para ella, el largo viaje parece rápido.

«Me sorprende cada vez que estoy allí porque tengo el privilegio de ver que la vida de la gente cambia», dijo.

Hengki se consideraba cristiano cuando vino a ayudar a Kennya y su equipo, pero no sabía lo que eso significaba realmente. Mientras ayudaba al equipo a revisar las Escrituras traducidas en su idioma Uud’Danum, se interesó en Dios. Un año más tarde, renunció al cigarro y al alcohol a pesar de las adicciones a ambos. Ahora, cualquiera que sea la iglesia que el equipo visite y sirva, él ofrece, «¿Puedo dar mi testimonio?» Kennya está agradecida de que Dios no esperó hasta la finalización de la traducción para cambiar la vida de las personas para que ella pueda presenciar transformaciones como la de Hengki.

Después de vivir con una pastora (atrás) y sus padres en el pueblo durante un año, Kennya (en el medio) empezó a sentir que los padres son como su verdadero amai (left) (izquierda) e inek (derecha). (Fotografía: Kennya Tamara Alves da Silva)

Kennya también está agradecida por su nueva familia en la aldea. En Uud’Danum, las palabras para padre y madre son amai e inek. Después de vivir con una pastora y sus padres durante un año, Kennya comenzó a sentir que los padres son como su verdadero amai e inek porque son muy amables y cariñosos con ella.

«Todavía los llamo amai e inek. ¡Esto es tan especial para mí!» Kennya dijo con una gran sonrisa.

Da lo mejor de ti ahora

Cuando Kennya llegó a Indonesia, solamente tenía 24 años. Algunos preguntaron, «¿Por qué? ¡Eres demasiado joven para gastar tus años de juventud para llegar tan lejos!» Otros le preguntaron por qué seguía siendo soltera.

«Sí, pero mira a la persona que tradujo la primera Biblia en portugués [su idioma]», dijo Kennya. «Sólo tenía 16 años. Si él pudo empezar algo tan grande en mi país, yo podría hacer lo mismo en otro país.»

Kennya (izquierda) disfruta de la amistad de muchos indonesios, especialmente de sus colegas de Kartidaya.

En cuanto a ser soltero, ella lo considera un privilegio.

«Soy libre y joven. Puedo ir y trabajar a tiempo completo para Dios», dijo. «Si estuviera casada, entonces probablemente no podría hacerlo. Incluso si pudiera, no sería a tiempo completo porque tendría hijos y un marido al que cuidar.»

Kennya ha visto a la gente esperar hasta que son viejos y hasta que sienten que han terminado todo lo que ellos querían hacer, para finalmente decir «Voy a dar a Dios». Ella cree que deberíamos darle a Dios los años más hermosos.

En la celebración del 30 aniversario de Kartidaya en noviembre de 2019, Kennya (en el medio) sirvió en un stand que exhibía las Escrituras traducidas y otros materiales en Uud’Danum. Las otras dos damas son Elizabeth (izquierda) y Grace (derecha), miembros de Kartidaya.

«Si está bien dejar a la familia en el extranjero por trabajo o por matrimonio, ¿por qué no para traducir la Biblia y ayudar a la gente a conocer a Dios?» preguntó. «¿Quién es mejor que Dios para recibir lo mejor de nosotros?»

El Regalo más Precioso

Desde que Kennya se unió al equipo de Uud’Danum, ha estado involucrada en la traducción de OneStory y el Evangelio de Lucas. Ella espera ser entrenada como una consultora de traducciones porque la necesidad de consultores en Indonesia es demasiado grande.

«Sí, puedo leer la Biblia en inglés. Puedo leer la Biblia en indonesio. Puedo leer la Biblia en español», dijo. «Pero cuando leo la Biblia en portugués, es completamente diferente porque es mi idioma que he estado aprendiendo desde que era pequeña. Todavía hay muchas personas esperando tener la Biblia en sus idiomas».

Para Kennya, la Biblia es el regalo más precioso de Dios que podemos dar a otros y ella ha comprometido su vida para hacerlo. Ella dijo,

«Algún día me iré de Indonesia, o estaré en el cielo, pero el pueblo Uud’Danum podrá seguir leyendo la Biblia y ser transformado por la Palabra de Dios.»

 

Artículo y fotos de Ling Lam (A menos que se indique lo contrario)
Las organizaciones de la Alianza pueden descargar las imágenes de esta historia

Una aldea romaní transformada

  por Jurek Marcol En 2017, la Asociación de Misioneros Bíblic...

Read more

La Pandemia Impulsa la Innovación en al Área de Consultoría

En lugares donde la traducción de la Biblia siempre ha sido un proces...

Read more
Alliance Executive Director Transition 2020 [SPA]

La Alianza da la bienvenida al nuevo Director Ejecutivo

El miércoles 3 de junio de 2020, el Dr. Stephen Coertze asumió el ca...

Read more