Democratic Republic of the Congo
Languages
Scripture Status
- no Scripture
- Bible
- New Testament
- Portions
 The Democratic Republic of the Congo (DRC) is a country that could be described as “big” in virtually every respect. Straddling the Equator in Central Africa, and being nearly at the geographical center of the continent, it is the third largest country in Africa after Sudan and Algeria. The land mass of DRC forms the second largest watershed the world, feeding the continent’s second longest river after the Nile—the Congo River. The country has been noted as one of the wealthiest in the world, in terms of natural resources. It is rich in water, arable land, mineral wealth (including gold and diamonds), timber and petroleum. But it is also a country beset with very big problems: a high HIV/AIDS infection rate, seemingly endless political, intertribal and international conflicts, corruption and brutality in government, and a decaying or nonexistent infrastructure of roads, bridges, medical facilities and education system, to name but a few. Much of the situation has its roots in colonial times. The region was claimed by Belgian King Leopold II in the 19th century and used as a personal source of wealth. Under his control, the suffering of the people was beyond comprehension. Brutality reigned as rubber plantations were established and the people were put under virtual slavery to meet production quotas. Penalties for failure to produce included severing of hands or whole limbs—even with children. After 1908, as the government of Belgium took official control of the area as the Republic of the Congo, the condition of the people only slightly improved. By the time political independence was gained in 1960, the stage was set for decades of continued brutality, corruption, degradation and conflict, both from within and from without. The nation was renamed Zaïre by its longest-standing ruler to date, Mobutu Sese Seko. Taking power in 1965 through a bloody coup against Patrice Lumumba, the nation’s first democratically elected president, Mobutu ruled virtually unchecked until 1997. His regime was overthrown by Laurent Kabila through a rebellion backed by Rwanda and Uganda. Kabila renamed the country the Democratic Republic of the Congo. Civil war broke out again in 1998, leading to what some have called “Africa’s world war.” Several other African nations entered the conflict. Uganda and Rwanda sided with the rebel forces; Zimbabwe, Namibia, Angola and Chad came in on the side of the Kabila government. While they were at it, all of these had their eyes on the country’s wealth, plundering its resources whenever the opportunity arose. An uneasy peace agreement, brokered by the UN, has been in place since 2003. Today the situation is such that the central government and its allies control the western portion of the country (including the capital city, Kinshasa), while at least three separate armed groups in the east maintain control of their territories. Set against this background of misery, the Church in the Democratic Republic of the Congo is one source of hope and potential unity. Approximately 50% of the population claim adherence to Roman Catholicism, while about 20% belong to one of many Protestant church denominations. The government under Mobutu decreed that all Protestant churches be brought under one umbrella, known as “The Church of Christ in Congo” (ECC). This has had both negative and positive results. On one hand, the forced ‘unification’ of the Protestant churches brought together evangelical, liberal and syncretistic indigenous churches. On the other hand, the divisiveness of tribalism has been reduced, along with unnecessary competition, and there is increased cooperation in training programs and media efforts. With 215 listed languages, falling within several major language families, and with travel and communication complicated by lack of infrastructure and frequent conflict, the Bible translation need in DRC is both extensive and challenging. Many of the churches falling under the ECC umbrella are very keen to see translations completed for the people groups under their spiritual care, and are demonstrating their support in whatever practical ways are possible for them. The Congolese churches are currently involved in 17 translation projects. It is estimated that between 30 and 147 languages are in need of Scripture translations. Photo by Steve Evans
 La República Democrática del Congo (RDC) es un país que podría describirse como “grande” en prácticamente todo aspecto. Al ser atravesado por el ecuador en África Central, y al encontrarse casi en el centro geográfico del continente, es el tercer país más grande de África después de Sudán y Argelia. La masa terrestre de la RDC forma la segunda cuenca más grande del mundo, alimentando el segundo río más grande del continente después del Nilo—el río Congo. El país ha sido señalado como uno de los más prósperos del mundo, en términos de recursos naturales. Es rico en agua, tierra cultivable, riqueza mineral (incluyendo oro y diamantes), madera y petróleo. Pero también es un país acosado por grandes problemas: una elevada tasa de infección de VIH/SIDA, conflictos políticos, intertribales e internacionales aparentemente interminables, corrupción y brutalidad en el gobierno, y una infraestructura decadente o inexistente de carreteras, puentes, instalaciones médicas y sistema educativo, por nombrar unos cuantos. Mucho de la situación tiene sus raíces en la época colonial. La región fue reclamada por el rey belga Leopoldo II en el siglo 19 y fue usada como fuente de riqueza personal. Bajo su control, el sufrimiento de las personas escapaba a la comprensión. La brutalidad reinó mientras se establecían las plantaciones de caucho y las personas eran puestas bajo virtual esclavitud para cumplir con las cuotas de producción. Las penas en caso de no producir incluían la mutilación de manos o miembros completos—incluso con los niños. Después de1908, cuando el gobierno de Bélgica asumió el control oficial del área como la República del Congo, la condición de las personas sólo mejoró ligeramente. Para la época en que la independencia política se logró en 1960, el escenario estaba preparado para décadas de brutalidad, corrupción, degradación y conflicto continuos, tanto desde dentro como desde fuera. Mobutu Sese Seko, el gobernante que más ha durado hasta la fecha, cambió el nombre de la nación a Zaire. Al asumir el poder en 1965 mediante un golpe sangriento en contra de Patrice Lumumba, el primer presidente democráticamente elegido de la nación, Mobutu, gobernó prácticamente sin control alguno hasta 1997. Su régimen fue derrocado por Laurent Kabila mediante una rebelión respaldada por Rwanda y Uganda. Kabila cambió el nombre del país a República Democrática del Congo. La guerra civil brotó de nuevo en 1998, lo que llevó a lo que se ha denominado la “guerra mundial de África.” Varias otras naciones africanas entraron en el conflicto. Uganda y Rwanda tomaron partido por las fuerzas rebeldes; Zimbabwe, Namibia, Angola y Chad entraron al bando del gobierno de Kabila. Mientras estaban en eso, todos éstos tenían sus ojos puestos en la riqueza del país, saqueando sus recursos cada vez que surgía la oportunidad. Un acuerdo de precaria paz, negociado por la ONU, ha estado vigente desde el 2003. Hoy en día, la situación es tal que el gobierno central y sus aliados controlan la parte occidental del país (incluyendo la ciudad capital, Kinshasa), mientras que por lo menos tres grupos armados por separado en el oriente mantienen el control de los territorios. En este contexto de miseria, la iglesia en la República Democrática del Congo es una fuente de esperanza y unidad potencial. Aproximadamente 50% de la población expresa su adhesión al catolicismo romano, mientras que casi el 20% pertenece a una de las muchas iglesias denominacionales protestantes. El gobierno de Mobutu decretó que todas las iglesias protestantes se reúnan en una estructura única conocida como “La Iglesia de Cristo en el Congo” (ECC por sus siglas en inglés). Esto ha tenido resultados tanto positivos como negativos. Por un lado, la ‘unificación’ forzada de las iglesias protestantes reunió a iglesias indígenas evangélicas, liberales y sincréticas. Por otro lado, las divisiones del tribalismo se han reducido, junto con la competencia innecesaria, y hay una mayor cooperación en los programas de capacitación y esfuerzos de los medios de comunicación. Con 215 idiomas enumerados, que están dentro de varias familias lingüísticas principales, y con los viajes y la comunicación complicados por la falta de infraestructura y conflictos frecuentes, la necesidad de traducción de la Biblia en la RDC es algo considerable y desafiante. Muchas de las iglesias que caen bajo la estructura única de la ECC están deseosas de ver traducciones culminadas para los grupos lingüísticos bajo su cuidado espiritual, y están mostrando su apoyo en cualquier manera práctica que les sea posible. Actualmente, las iglesias congolesas están involucradas en 17 proyectos de traducción. Se estima que entre 30 y 147 idiomas tienen necesidad de la traducción de las Escrituras. Foto de Steve Evans
 A República Democrática do Congo (RDC) é um país que poderia ser descrito como "grande" em quase todos os sentidos. Atravessada pela linha do Equador na África Central, e situada quase no centro geográfico do continente, a RDC é o terceiro maior país da África depois do Sudão e da Argélia. A massa de terra da RDC forma a segunda maior bacia do mundo, alimentando o segundo maior rio do continente depois do Rio Nilo, o Rio Congo. O país tem sido identificado como um dos mais ricos do mundo em termos de recursos naturais. Ela é rica em água, terra arável, riqueza mineral (incluindo ouro e diamantes), madeira e óleo. Mas também é um país assolado por grandes problemas: altas taxas de HIV/AIDS, conflitos políticos, tribais e internacionais aparentemente intermináveis, corrupção e brutalidade no governo, e uma infra-estrutura decadente ou inexistente de estradas, pontes, instalações médicas e sistema de ensino, para citar alguns. Grande parte da situação tem suas raízes na era colonial. A região foi reivindicada pelo rei belga Leopoldo II, no século XIX, e foi usada como uma fonte de riqueza pessoal. Sob seu controle, o sofrimento do povo ia além da compreensão. A brutalidade reinou enquanto plantações de borracha foram estabelecidas, e as pessoas foram mantidas basicamente em regime de escravidão para cumprir as cotas de produção. As sanções por não produzir o suficiente incluíam a amputação de mãos ou membros inteiros, até mesmo de crianças. Depois de1908, quando o governo belga assumiu o controle oficial da área como a República do Congo, a condição de vida das pessoas melhorou apenas ligeiramente. Na época em que a independência política foi alcançada, em 1960, o palco estava montado para décadas de brutalidade, corrupção, degradação e conflito contínuos, tanto internos como externos. Mobutu Sese Seko, o governante que permaneceu por mais tempo no poder até agora, renomeou a nação como Zaire. Ao assumir o poder em 1965 através de um sangrento golpe contra Patrice Lumumba, o primeiro presidente democraticamente eleito da nação, Mobutu governou até 1997. Seu regime foi deposto por Laurent Kabila através de uma rebelião apoiada pela Ruanda e pela Uganda. Kabila renomeou o país República Democrática do Congo. A guerra civil estourou novamente em 1998, levando ao que tem sido chamado de "Guerra Mundial da África". Vários outros países africanos entraram no conflito. Uganda e Ruanda se aliaram com as forças rebeldes; Zimbábue, Namíbia, Angola e Chade ficaram ao lado do governo de Kabila. Enquanto esta guerra ocorria, todos estavam de olho na riqueza do país, e saquearam seus recursos sempre que a oportunidade surgia. Um frágil acordo de paz mediado pela ONU está em vigor desde 2003. Na situação atual o governo central e seus aliados controlam a parte ocidental do país (incluindo a capital, Kinshasa), enquanto pelo menos três grupos armados diferentes mantêm o controle dos territórios do leste. Neste contexto de pobreza, a igreja na República Democrática do Congo é uma potencial fonte de esperança e unidade. Aproximadamente 50% da população expressa sua adesão ao catolicismo romano, enquanto quase 20% pertencem a uma das muitas igrejas protestantes. O governo de Mobutu decretou que todas as igrejas protestantes se unissem em uma única estrutura conhecida como "A Igreja de Cristo no Congo" (ECC). Isto teve tanto resultados positivos como negativos. Por um lado, a "unificação" forçou a união de igrejas evangélicas, igrejas liberais e igrejas nativas permeadas pelo sincretismo. Por outro lado, as divisões tribais foram reduzidas, juntamente com a competição desnecessária, e há uma maior cooperação em programas de treinamento e nas iniciativas de mídia. Com 215 idiomas listados, parte de várias famílias linguísticas principais, e com viagens e comunicação dificultadas pela falta de infra-estrutura e pelos frequentes conflitos, a necessidade de tradução da Bíblia na RDC é substancial e desafiadora. Muitas das igrejas sob a estrutura unificada da ECC estão ansiosas para ver as traduções concluídas para os grupos linguísticos sob o seu cuidado espiritual, e estão mostrando o seu apoio de qualquer forma prática possível. Atualmente, as igrejas do Congo estão envolvidas em 17 projetos de tradução. Estima-se que entre 30 e 147 idiomas tenham necessidade de tradução das Escrituras. Foto de Steve Evans
Statistics
Population: 68,076,000 Living Languages: 216 Literacy Rate: 57% (2010 UNESCO) No Scripture: 118 Scripture portions: 44 New Testaments: 21 Bibles: 33
|