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In the Line of Fire

Seated astride his 125cc Honda motorcycle, Francis Feidangai expertly negotiates the potholes and rivulets of the dusty-red roads of the Bossangoa region in northwestern Central African Republic (CAR). Only ten years ago free movement like this was nearly impossible because of rebel activity.

Bible translation projects in the region became difficult to continue, but translators, like Francis, pressed on despite growing violence. God used the sufferings and challenges Francis faced to refine him and deepen his calling to Bible translation.

Forced to flee

Francis with his family

Francis Feidangai, his wife Viviane and their daughter. Photo by Zeke Du Plessis

When the rebel activity in Bossangoa intensified in 2002, Francis and his wife, Viviane, were forced to flee for their lives. 

“One day we heard cannon fire in the distance and then we heard shooting from within the city,” he remembered. “By 4 pm, gunfire was all around us. It was so close that we feared for our lives. We had no choice but to lock ourselves inside our house.”

When Francis and his wife cautiously emerged early the next morning, they found the corpse of a man who lived next door to them lying in the open outside his compound. It was a stark and terrible warning to them of just how close the rebels had come.

Hoping to stop all communication with the outside world, the rebel forces had come looking for the two-way radio used by Francis and his colleagues in their work. They did not know that the radio had been taken to another region for repairs.

“When the rebels saw that the radio was missing, they assumed that I had taken it and were determined to find me,” Francis said. “I knew that my life was in danger and that my wife and I would have to flee into the bush.”

He worried about Viviane, who was pregnant at that time.

“Before leaving, God spoke to my heart,” he shared. “He reaffirmed to me that my security was in His Word.”

More than a job

To Francis, the calling to translate God's Word was not just a job. God's Word was his home, his hope, his food, his lifein the midst of dire and unstable circumstances.

“My heart was so much in the translation work,” explained Francis. “I decided to take very little from my home, apart from a sleeping mat, my Bible and my workbook. I knew that God had given me this work to do. Whatever the conditions in my life, this was my work.”

They fled to an encampment 12km off the main road, where they slept for the next five months. During the day Vivian would stay hidden under a large mango tree, while Francis sat in a concealed shelter by the river, continuing to translate the Scriptures into the Gbeya language. Despite imminent danger, Francis was at peace.

“I was very calm…and I had a really close relationship with God,” he said. “After spending time in prayer, I would continue my translation work.”

When war ended on 15 March of 2003, Francis had translated the whole book of Genesis as well as many other Bible verses.

“I was thankful that the difficult months were over and that God had kept us safe,” he recalled. “It was exciting to be able to take my newborn baby and her mother back to the safety of our home.”

Moving ahead

Literacy class in Bossangoa

Francis provides leadership to the many literacy classes in the Bossangoa region. Photo by Zeke Du Plessis

Today, Francis is the coordinator of the ACATBA* Bible translation and literacy programs in the Bossangoa region. His own translation experience, together with his training in teaching has equipped Francis for various roles. He leads the team of volunteer Bible translators working on the Gbeya Bible translation, supervises the use of Scriptures that have already been translated into Gbeya. In addition, he trains new translation facilitators, and coordinates literacy programs in the villages across this region of CAR, where most of the population cannot read or write.

Francis lives to bring God glory by giving others the opportunity to know God through His Word. Through trials he has persevered and his love for God has deepened and grown. Like the many other men and women of CAR working to translate the Scriptures into local languages, Francis watched the Word prove true on his journey.

* Association Centrafricaine pour la Traduction de la Bible et l'Alphabétisation or Central African Association for Bible Translation and Literacy.

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Beth Wicks is a writer for YWAM AfriCom, a network of communicators that serve YWAM in Africa. Learn more about them on their web site: www.ywamafricom.org.

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This story was written for the Wycliffe News Network.

En la línea del fuego

Sentado a horcajadas en su motocicleta Honda de 125cc, Francis Feidangai de manera experta sortea los baches y los riachuelos de los caminos rojos polvorientos de la región de Bossangoa en el noroeste de la República Centroafricana (RCA). Hace sólo diez años un movimiento libre como éste era casi imposible debido a la actividad de los rebeldes.

En la región se hizo difícil de continuar con proyectos de traducción de la Biblia, pero los traductores, como Francis, prosiguieron a pesar de la creciente violencia. Dios usó los sufrimientos y los desafíos que Francis enfrentó para pulirlo y profundizar su llamado de traducir la Biblia.

Forzados a escapar

Francis with his family

Francis Feidangai, su esposa Viviane y su hija. Foto de Zeke Du Plessis

Cuando la actividad de los rebeldes en Bossangoa se intensificó en el 2002, Francis y su esposa, Viviane, se vieron forzados a huir para salvar sus vidas. 

“Un día oímos fuego de cañón a la distancia y luego escuchamos disparos de dentro de la ciudad,” recuerda él. “Para las 4 p. m., el tiroteo estaba en todas partes. Estaba tan cerca que temíamos por nuestras vidas. No teníamos ninguna alternativa sino encerrarnos dentro de nuestra casa.”

Cuando Francis y su esposa de manera cautelosa salieron temprano a la siguiente mañana, encontraron el cadáver de un hombre que vivía al lado de ellos tendido al aire libre fuera de su recinto. Era una severa y terrible advertencia para ellos de qué tan cerca habían llegado los rebeldes.

Esperando detener toda la comunicación con el mundo externo, las fuerzas rebeldes habían venido a buscar la radio bidireccional que Francis y sus colegas usaban en su trabajo. No sabían que la radio había sido llevada a otra región para que le hicieran reparaciones.

“Cuando los rebeldes vieron que faltaba la radio, dieron por sentado que yo la había tomado y estaban resueltos a encontrarme,” dijo Francis. “Sabía que mi vida estaba en peligro y que mi esposa y yo tendríamos que huir al monte.”

Él se preocupó por Viviane, quien en esa época estaba embarazada.

“Antes de partir, Dios habló a mi corazón,” compartió él. “Me reafirmó que mi seguridad estaba en Su Palabra.”

Más que un trabajo

Para Francis, el llamado a traducir la Palabra de Dios no era sólo un trabajo. La Palabra de Dios era su trabajo, su esperanza, su alimento, su vida—en medio de terribles e inestables circunstancias.

“Mi corazón estaba demasiado en el trabajo de traducción,” explicó Francis. “Yo decidí llevar muy pocas cosas de mi casa, aparte de mi esterilla de dormir, mi Biblia y mi cuaderno de trabajo. Sabía que Dios me había encomendado hacer este trabajo. Independientemente de las condiciones en mi vida, ése era mi trabajo.”

Huyeron a un campamento a 12 km de distancia de la carretera principal, donde durmieron durante los próximos cinco meses. Durante el día Viviane solía permanecer escondida debajo de un gran árbol de mango, mientras que Francis se sentaba en un refugio escondido cerca del río, para continuar traduciendo las Escrituras al idioma gbeya. A pesar del peligro inminente, Francis estaba en paz.

“Yo estaba muy calmado…y tenía una relación cercana con Dios,” dijo él. “Después de pasar un tiempo orando, yo solía continuar mi trabajo de traducción.”

Cuando la guerra terminó el 15 de marzo del 2003, Francis había traducido todo el libro de Génesis así como otros versículos de la Biblia.

“Yo estaba agradecido por el hecho de que los meses difíciles habían terminado y por el hecho de que Dios nos había mantenido a salvo,” recordó él. “Era emocionante poder llevar a mi bebé recién nacida y a su madre de regreso a la seguridad de nuestro hogar.”

Avanzando

Literacy class in Bossangoa

Francis lidera muchas clases de alfabetización en la región de Bossangoa. Foto de Zeke Du Plessis

Hoy en día, Francis es el coordinador de los programas de traducción de la Biblia y de alfabetización de ACATBA* en la región de Bossangoa. Su propia experiencia de traducción, junto con su capacitación en la docencia ha equipado a Francis para desempeñar diferentes roles. Dirige el equipo de traductores voluntarios de la Biblia que trabajan en la traducción de la Biblia en gbeya, supervisa el uso de las Escrituras que ya han sido traducidas al gbeya. Además, capacita a los nuevos facilitadores de traducción, y coordina los programas de alfabetización en los pueblos en toda esta región de la RCA, donde la mayor parte de la población no puede leer ni escribir.

Francis vive para dar la gloria a Dios al brindar a los demás la oportunidad de conocer a Dios a través de Su Palabra. Ha perseverado en las tribulaciones. Su amor por Dios se ha profundizado y ha crecido. Al igual que muchos otros hombres y mujeres de la RCA que trabajan traduciendo las Escrituras a los idiomas locales, Francis vio que la Palabra ha resultado ser cierta en su jornada.

* Association Centrafricaine pour la Traduction de la Bible et l'Alphabétisation o Asociación de África Central para la Traducción de la Biblia y la Alfabetización.

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Beth Wicks es escritor para la YWAM AfriCom, una red de comunicadores que sirven en YWAM en África. Entérese más sobre ellos en su sitio web: www.ywamafricom.org.

Esta historia fue escrita para la Wycliffe News Network

En ligne de mire

Sur sa moto 125cc Honda, Francis Feidangai franchit habilement les nids de poule et les ruisseaux sur les routes rouges et poussiéreuses de la région de Bossangoa, au nord-ouest de la République Centrafricaine (R.C.A.). Dix ans plus tôt, à cause des rebelles, il aurait été presque impossible de circuler aussi librement.

Il était devenu difficile de poursuivre la traduction de la Bible dans cette région, mais des traducteurs tels que Francis ont persévéré malgré la violence grandissante. Dieu a utilisé les souffrances et les difficultés auxquelles Francis a été confrontées pour le purifier et conforter son appel à traduire la Bible.

Contraints de fuir

Francis with his family

Francis Feidangai, sa femme Viviane et leur fille. Photo : Zeke Du Plessis

Lorsque les rebelles ont intensifié leurs activités à Bossangoa en 2002, Francis et son épouse, Viviane, ont été contraints de fuir pour sauver leurs vies.

« Un jour, se souvient-il, nous avons entendu un coup de canon au loin, puis nous avons entendu des tirs qui venaient de l’intérieur de la ville. À 16 heures, les coups de feu retentissaient tout autour de nous. Ils étaient si proches que nous craignions pour nos vies. Nous n’avons pas eu d’autre choix que de nous enfermer à clé chez nous. »

Le lendemain matin de bonne heure, en sortant prudemment de chez eux, Francis et sa femme ont trouvé le cadavre de leur voisin d’à côté, gisant devant sa concession. C’était un terrible avertissement, leur montrant que les rebelles s’étaient vraiment approchés tout près d’eux.

Espérant empêcher toute communication avec le reste du monde, les rebelles sont venus chercher l’émetteur-récepteur dont Francis et ses collègues se servent dans leur travail. Ils ne savaient pas que celui-ci avait été transporté dans une autre région pour y être réparé.

« Quand les rebelles ont vu que la radio avait disparu, ils ont pensé que je l’avais prise et ils étaient prêts à tout pour me retrouver, raconte Francis. Je savais que ma vie était en danger et que je devais m’enfuir en brousse avec ma femme. »

Il s’inquiétait pour Viviane, qui était alors enceinte.

« Avant de partir, Dieu m’a parlé, dit-il, Il m’a de nouveau affirmé que ma sécurité était dans sa Parole. »

Plus qu’un emploi

Pour Francis, l’appel à traduire la Parole de Dieu n’était pas seulement un emploi. La Parole de Dieu était sa maison, son espérance, sa nourriture, sa vie au milieu de circonstances très difficiles et de cette période de grande instabilité.

« Cette traduction me tenait tellement à cœur, a expliqué Francis, que j’ai décidé de prendre très peu d’affaires personnelles, à part une natte, ma Bible et mon cahier. Je savais que Dieu m’avait donné ce travail à faire. Quelles que soient les conditions dans lesquelles je vivais, c’était mon travail. »

Ils se sont enfuis et sont allés dans un campement situé à 12 km de la route principale. Ils ont dormi là pendant les cinq mois qui ont suivi. Le jour, Viviane restait cachée sous un grand manguier, pendant que Francis traduisait la Bible en gbeya dans une cabane dissimulée au bord de la rivière. Malgré le danger imminent, Francis était en paix.

« J’étais très calme, dit-il, j’entretenais d’étroites relations avec Dieu. Après avoir passé du temps à prier, je continuais ma traduction. »

À la fin de la guerre, le 15 mars 2003, Francis avait traduit tout le livre de la Genèse ainsi que de nombreux autres versets de la Bible.

«  J’étais reconnaissant de ce que ces mois difficiles soient terminés et de ce que Dieu nous ait protégés, se souvient-il. J’étais tout content de pouvoir ramener mon bébé et sa mère dans la sécurité de notre maison. »

Aller de l’avant

Literacy class in Bossangoa

Francis assure la direction des nombreux cours d’alphabétisation de la région de Bossangoa. Photo : Zeke Du Plessis

Aujourd’hui, Francis est le coordinateur des programmes de traduction de la Bible et d’alphabétisation de l’ACATBA* qui se déroulent dans la région de Bossangoa. Son expérience personnelle de la traduction et sa formation d’enseignant l’ont préparé à ces différentes fonctions. Il dirige l’équipe des volontaires qui traduisent la Bible en gbeya et supervisent l’utilisation des textes bibliques déjà traduits en gbeya. En outre, il forme de nouveaux facilitateurs en traduction et coordonne les programmes d’alphabétisation dans les villages de cette région de R.C.A., où les gens, pour la plupart, ne savent ni lire ni écrire.

Francis vit pour rendre gloire à Dieu en donnant aux autres la possibilité de connaître Dieu à travers sa Parole. Il a persévéré dans les épreuves. Son amour pour Dieu a grandi et s’est approfondi. Comme beaucoup d’hommes et de femmes de R.C.A. qui traduisent la Bible dans les langues locales, Francis a vu, au cours de sa vie, la véracité de cette Parole.

* Association Centrafricaine pour la Traduction de la Bible et l’Alphabétisation.

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Beth Wicks est rédactrice pour JEM AfriCom, un réseau chargé de la communication pour JEM en Afrique. Vous en saurez plus sur cette organisation sur son site Internet :www.ywamafricom.org.

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Ce texte a été rédigé pour le Wycliffe News Network.

Na linha de fogo

Montado em sua motocicleta Honda 125cc, Francis Feidangai habilmente contorna os buracos e as nuvens de poeira vermelha das estradas da região de Bossangoa, no noroeste da República Centro-Africana (RCA). Há apenas dez anos atrás, mover-se livremente desta maneira era quase impossível devido à atividade rebelde.

Tornou-se difícil continuar com os projetos de tradução da Bíblia na região, mas os tradutores como Francis continuaram o trabalho, apesar da violência crescente. Deus usou o sofrimento e os desafios enfrentados por Francis para aperfeiçoá-lo e aprofundar a sua chamada para traduzir a Bíblia.

Forçado a fugir

Francis with his family

Francis Feidangai, sua esposa Viviane e sua filha. Foto de Zeke Du Plessis

Quando a atividade rebelde em Bossangoa se intensificou em 2002, Francis e sua esposa, Vivian, foram forçados a fugir para salvar suas vidas.

"Um dia nós ouvimos tiros de canhão à distância e, em seguida, ouvimos disparos de dentro da cidade", lembra ele. "Por volta das 4 da tarde, o tiroteio estava em todos os lugares. Estava tão perto que temíamos por nossas vidas. Nós não tivemos outra escolha senão nos trancar dentro da nossa casa".

Quando Francis e sua esposa saíram cautelosamente da casa na manhã seguinte, encontraram o corpo de um homem que morava na casa vizinha deitado ao ar livre. Era um aviso grave e terrível de quão perto os rebeldes haviam chegado.

Com a esperança de parar toda a comunicação com o mundo exterior, as forças rebeldes tinham vindo tomar o rádio de duas vias que Francis e seus colegas usavam em seu trabalho. Eles não sabiam que o rádio tinha sido levado para outra região para ser reparado.

"Quando os rebeldes viram que o rádio não estava lá, eles assumiram que eu o tinha levado, e estavam determinados a encontrar-me", disse Francis. "Eu sabia que minha vida estava em perigo, e que minha esposa e eu tínhamos que fugir para as montanhas".

Ele estava preocupado com Viviane, que estava grávida na época.

"Antes de sair, Deus falou ao meu coração", ele compartilhou. "Ele reafirmou que a minha segurança estava em Sua Palavra."

Mais do que um trabalho

Para Francis, a chamada para traduzir a Palavra de Deus não era apenas um trabalho. A Palavra de Deus era o seu trabalho, a sua esperança, a sua comida, a sua vida no meio de circunstâncias terríveis e instáveis.

"Meu coração estava muito no trabalho de tradução", disse Francis. "Eu decidi levar poucas coisas da minha casa, além da minha esteira, minha Bíblia e meu livro de trabalho. Eu sabia que Deus tinha me dado este trabalho para fazer. Independentemente das circunstâncias em minha vida, esse era o meu trabalho".

Eles fugiram para um campo a 12 km de distância da estrada principal, onde dormiram pelos próximos cinco meses. Durante o dia Vivian permanecia escondida debaixo de uma mangueira grande, enquanto Francis se sentava em um abrigo secreto perto do rio para continuar a traduzir as Escrituras para a língua gbeya. Apesar do perigo iminente, Francis estava em paz.

"Eu estava muito calmo... e tinha uma estreita relação com Deus", disse ele. "Depois de passar algum tempo em oração, eu continuava o meu trabalho de tradução".

Quando a guerra terminou, em 15 de março de 2003, Francis tinha traduzido todo o livro de Gênesis e outros versículos da Bíblia.

"Eu estava grato pelo fato de os meses difíceis terem terminado, e porque Deus nos manteve seguros", lembrou. "Foi emocionante levar meu bebê recém-nascido e sua mãe de volta para a segurança de nossa casa".

Avançando

Literacy class in Bossangoa

Francis lidera muitas turmas de alfabetização na região de Bossangoa. Foto de Zeke Du Plessis

Hoje, Francis é coordenador do programa de tradução da Bíblia e alfabetização ACATBA* na região de Bossangoa. Sua própria experiência de tradução, juntamente com a sua formação na área de ensino, equipam Francis a desempenhar diferentes papéis. Ele dirige a equipe de tradutores voluntários que trabalham na tradução da Bíblia em gbeya, e monitora o uso das Escrituras que foram traduzidas em gbeya. Além disso, treina novos facilitadores de tradução, e coordena programas de alfabetização em aldeias em toda esta região da RCA, onde a maioria da população não sabe ler ou escrever.

Francis vive para dar glória a Deus dando aos outros a oportunidade de conhecer a Deus através da Sua Palavra. Ele perseverou na adversidade. Seu amor por Deus se aprofundou e cresceu. Como muitos outros homens e mulheres da RCA que trabalham para traduzir as Escrituras para as línguas locais, Francis viu que a Palavra se mostrou verdadeira em sua jornada.

* Association Centrafricaine pour la Traduction de la Bible et l'Alphabétisation ou Associação Centro-Africana para Tradução da Bíblia e Alfabetização.

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Beth Wicks escreve para o Africom da JOCUM, uma rede de comunicadores servindo à JOCUM na África. Saiba mais sobre eles em seu site: www.ywamafricom.org.

Esta história foi escrita para a Wycliffe News Network

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